El Tratamiento del Trauma con EMDR

El Tratamiento del Trauma con EMDR

Los componentes del trauma

Un trauma es una respuesta emocional a un evento. Estos eventos pueden ser abuso emocional, físico o sexual, terrorismo y guerras, accidentes, ser testigo de alguna situación de vida o muerte, violencia hacia otros o hacia uno mismo, desastres naturales y violencia doméstica. En algunas ocasiones, tener una infancia en la que no ha existido o ha habido muy poco apoyo o cariño puede crear un trauma en algunas personas.

Las reacciones a corto plazo de los traumas pueden incluir flashbacks, negación y shock, y a largo plazo pueden existir cambios en el estado de ánimo, pesadillas, insomnio, problemas psicosomáticos, dificultad en las relaciones íntimas, dificultades en confiar en las personas, depresión, abuso de sustancias, e incluso intentos de suicidio en algunas ocasiones. Los/las supervivientes suelen esperar varios años antes de solicitar ayuda, y algunas personas incluso no llegan nunca a buscar apoyo profesional.

En algunas ocasiones, el modo en el que las personas interiorizan los traumas es creando creencias disfuncionales sobre sí mismos/as, como por ejemplo “Soy inútil, no soy importante, doy asco, no soy querible, …” entre otras.

Posibles tratamientos para el trauma

Existe un amplio abanico de tratamientos efectivos que ayudan a reducir la gravedad de los síntomas del trauma. Algunos ejemplos de tratamientos que han demostrado su eficacia empírica en el tratamiento del trauma son

  • La Terapia Cognitivo Conductual
  • La Terapia Dialéctica Conductual,
  • La Terapia de Aceptación y compromiso

Estos tratamientos ayudan a reducir algunos de los síntomas del trauma, como pueden ser los cambios en el estado de ánimo, los pensamientos disfuncionales, e incluso los intentos de suicidio, el insomnio y las dificultades en las relaciones íntimas. Pero en algunos casos en los que los síntomas no desaparecen, es importante añadir otros enfoques a nuestro plan de tratamiento.

El EMDR (Reprocesamiento y desensibilización con movimientos Oculares, Eye Movement Desensitization and Reprocessing, en inglés) es una buena opción de tratamiento para estos casos.

EMDR, estrés y el procesamiento de eventos traumáticos a nivel cerebral

En algunos casos cuando una persona sufre un trauma, su cerebro tiende a aislar las conexiones sinápticas entre las neuronas relacionadas con ese evento. Este mecanismo es un mecanismo de “supervivencia” que nuestro cerebro utiliza para poder continuar con nuestras vidas. Por ejemplo, digamos que vemos un accidente. El estrés comienza en el sistema nervioso autónomo, concretamente en el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, produciéndose una serie de interacciones en las glándulas endocrinas, que controlan la reacción del cuerpo ante el estrés. Cuando nuestro cerebro detecta una situación estresante, este eje se active instantáneamente, segregando una hormona llamada cortisol, que prepara a nuestro cuerpo para la acción.

A veces el estrés puede incluso incrementar el nivel de actividad y el número de conexiones neuronales en la amígdala, que es el “centro del miedo” en nuestro cerebro. Cuanto más cortisol segregamos, las señales eléctricas de nuestro hipocampo, la parte del cerebro asociada con el aprendizaje, la memoria y el control del estrés se van deteriorando.

La información se encuentra almacenada en el Sistema Nervioso Central, junto con las creencias negativas y las sensaciones emocionales y físicas que la persona experimentó cuando ocurrió el evento traumático. A veces esta información se queda almacenada de esta manera como si el trauma siguiese ocurriendo en la actualidad, y estos patrones de pensamiento son estimulados, activados o comienzan con estímulos actuales que llevan a la persona a reaccionar de una manera similar a como reaccionaron en el pasado.

El EMDR permite a la persona procesar todos los recuerdos traumáticos para que pueda desarrollar comportamientos y sensaciones más adaptativas.

Con el EMDR podemos hacer que la persona generalice cogniciones positivas, procesando los recuerdos traumáticos. Estos recuerdos se encuentran distribuidos en las redes neuronales, y el procesamiento de los mismos nos permite cambiar y realizar comportamientos más adaptativos en el presente.

Cuando los recuerdos han sido procesados, se produce un cambio fisiológico en el cerebro, de manera que se suavizan los recuerdos traumáticos y sus correspondientes creencias, sentimientos y sensaciones corporales. Habremos entonces reducido el “bloqueo”, la información almacenada de manera disfuncional, y reprocesado y reducido las cogniciones y creencias negativas asociadas al trauma.

Algunas reacciones humanas son aprendidas. Estas reacciones son muy adaptativas y útiles durante algunos periodos de nuestra vida. Por ejemplo, una mujer que ha sufrido abusos sexuales repetidos por parte de un miembro de su familia en su infancia, puede haber desarrollado un trastorno disociativo. Esa fue su forma de lidiar con el miedo y el trauma en ese momento.

La disociación puede variar desde desconectarse emocionalmente del entorno que nos rodea hasta una completa desconexión de nuestras experiencias físicas y emocionales.

Se trata de un mecanismo de defensa para poder tolerar situaciones estresantes que incluye una desconexión con la realidad y es muy común entre las personas que han sufrido algún tipo de trauma. Como adulta, esa misma persona quizá en la actualidad también pueda disociarse en situaciones laborales estresantes. Cuando era pequeña, la disociación era la única manera que tenía de lidiar con esa situación tan estresante y se trataba de un comportamiento adaptativo. Como adulta, esta forma de lidiar con los estresores podría estar perjudicando su vida laboral, su vida familiar o influyendo en sus estudios.

También nos encontramos personas que tienen una vida completamente adaptativa pero que de vez en cuando, experimentan emociones negativas muy intensas o extremas que parecen venir “de la nada”. Estas emociones pueden ser producidas por estímulos que le recuerdan al trauma, y que ni si quiera la persona es consciente de que esto es lo que le está ocurriendo.

El EMDR trabaja con movimientos oculares, centrándose en recuerdos, pensamientos, emociones o sensaciones corporales relacionadas con recuerdos sobre el pasado, que influyen en su presente y posiblemente en su futuro.

¿Crees que puedes beneficiarte del EMDR? ¡No dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo!

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After Life: Un medio de aprendizaje para ayudar a comprender lo que les sucede a las personas con depresión

After Life: Un medio de aprendizaje para ayudar a comprender lo que les sucede a las personas con depresión

Depresión, esta palabra está asociada a un montón de significados que poseemos según el aprendizaje popular que tenemos de el. Probablemente la noción más popular que todos tenemos es de una persona triste (sea por algo específico o general) que se queda el día en la cama sin poder hacer nada por la falta de energía, y es que así nos lo han vendido la mayoría de las series y películas populares de nuestros tiempos.

Hay una razón por la que este sea el trastorno mental más conocido a nivel popular y es que en algún momento de la vida todos tenemos un episodio pasajero de ello, un periodo de tiempo donde nos sentimos sin energía, sin ganas de hacer nada, y con una tristeza general sobre todo o incluso una falta de emociones en general.

Pero la verdad es que la depresión encuadra muchas más cosas, y el hecho de convertirlo en un fenómeno popularmente conocido ha hecho que se generen también una gran cantidad de mitos respecto al mismo, mitos como que la depresión es solo una falta de ganas, que con el tiempo la persona que lo sufre lo supera solo, que la depresión viene porque nos ha pasado algo malo o que siempre se ve cuando una persona está deprimida. La verdad es que nada de esto es totalmente cierto, la depresión encuadra muchos patrones de conducta distintos y es más común encontrar dos casos completamente distintos que iguales, aunque sea el mismo problema.

Como ya se mencionó, hay una gran cantidad de series y películas que tratan sobre la depresión, aunque muchos de ellos caen en el error (sea intencional o no) de romantizarlo o generar mitos respecto la misma, y por ello quiero recomendar una serie que es mezcla de drama y comedia escrita, y protagonizada, por uno de los mas reconocidos comediantes del mundo Ricky Dene Gervais, llamada After-life. En esta serie Ricky Gervais interpreta el papel de Tony Johnson, periodista de un pequeño periódico local de su pueblo, que entra en un estado depresivo tras el fallecimiento de su mujer por un cáncer.

Tony contempla el suicidio como una manera de acabar con todo y se da cuenta de que ya no le importa nada, todas las normas ‘sociales’, su bienestar, higiene, amigos y demás ya no tiene importancia para el por lo que es libre de hacer y decir lo que quiera, pero sus planes de ser 100% libre se ‘frustran’ ante la continua insistencia de su familia y amigos por asegurarse de que esté bien e intentar ayudarle, lo cual no hace sino empeorar su situación y lo que siente.

Además, se ve cómo Tony va aguantando día a día debido a algunas grabaciones que su mujer le dejó dónde le va recordando periódicamente que tiene que seguir intentándolo, que no tiene que darse por vencido y que tiene gente que lo quiere, siendo una representación magnífica de los pensamientos que muchas personas afectadas tienen y que los lleva a seguir aguantando. Otro aspecto importante es su perra Brandy, la cual le acompaña en casi toda la serie y se le pinta como un factor de protección ante la necesidad que tiene de seguir cuidándola, aunque todo le de igual.

La serie muestra de manera muy realista, aunque también con toques muy cómicos, cómo es el  día a día de una persona con depresión, cómo piensan y racionalizan las cosas que hacen y los factores que pueden hacer que se mantenga el episodio en el tiempo, dándonos una noción dura, aunque muy acertada sobre lo que puede conllevar padecer un trastorno depresivo. Prueba de su realismo son las aclamadas críticas que ha tenido la serie no solo por sus fans sino también por algunas organizaciones de salud mental que avalan su realismo y agradecen que se le quite el tabú a este trastorno de manera cómica, aunque dura. Por todo esto, recomendaría la serie After- life como un medio de aprendizaje que pueda ayudar a entender lo que ocurre con las personas que sufren depresión, sea para personas cercanas como amigos o familiares, o incluso para la persona que lo sufre.

Actualmente, la serie After-life está disponible en Netflix y tiene ya 2 temporadas con una tercera confirmada y en producción.

Tommy Gyran Norheim
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Tommy Gyran Norheim
Psicólogo
Adultos y adolescentes
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Tu Psicólogo contigo: Acompañamiento terapéutico

Tu Psicólogo contigo: Acompañamiento terapéutico

Por Tommy Norheim psicólogo del equipo clínico de SINEWS. Tommy tiene amplia experiencia en el ámbito de la atención a domicilio de pacientes con enfermedad mental grave en su país de origen, Noruega, y posteriormente durante sus prácticas en el Máster en Psicología General Sanitaria en SINEWS.

Hoy en día, en la era de la información, las figuras existentes en el área de salud son muy conocidos por toda la población, figuras cómo los profesionales de la medicina, la enfermería, fisioterapia, psicología, auxiliares de distintos tipos, etc. Pero aun con la enorme cantidad de información que tenemos sobre estos expertos sigue habiendo algunas que no son tan conocidas, y en este artículo intentaré arrojar luz sobre una de ellas que a mi entender sigue sin ser conocida del todo, específicamente la del acompañante terapéutico, las funciones que desempeña y cómo se hace desde el área de la psicología.

Un acompañante terapéutico es un profesional de la salud que desempeña la labor de auxiliar a una persona con problemas de salud, ya sea física o mental, en aquellos ámbitos donde no pueda desenvolverse con autonomía, normalmente en un ámbito distinto al contexto clínico u hospitalario como podría ser el hogar familiar, la escuela, el trabajo, etc. Muy frecuentemente, los casos donde se dan estas labores son con personas que sufren trastornos mentales graves, trastornos del desarrollo, trastornos del espectro autista, personas discapacitadas por movilidad reducida u otras problemáticas que limitan las capacidades de desenvolverse.

A diferencia de las terapias en contextos clínicos u hospitalarios, el trabajo principal de un acompañante terapéutico es, valga la redundancia, acompañar a la persona en los ámbitos donde tiene los problemas específicos, asegurándose de supervisar las actividades que puede hacer por sí mismo y ayudando, en forma de guía más que sustitución, en las actividades que resultan difíciles.

Una vez explicado y comprendido lo que es un acompañante terapéutico (en general), cabe preguntarse qué papel puede desempeñar un profesional de la psicología que ejerce esta función, qué tipo de problemáticas puede resolver un psicólogo acompañando a una persona durante sus quehaceres diarios que le resultan problemáticos.

A día de hoy todavía hay mucha desinformación respecto al papel de la psicología en la sociedad aunque en general el público se empiece a formar una idea sobre lo qué  sería la terapia psicológica, y de manera resumida podríamos decir que consiste en la terapia del habla, describir con palabras las diferentes problemáticas que tiene una persona en su vida diaria (respecto a hábitos, estado emocional, pensamientos, relación con las demás personas, etc.) para que el profesional te ayude a encontrar la manera de cambiar, mejorar, o aceptar el problema con el que viene, pero todo esto se realiza en consulta. En la inmensa mayoría de los casos, el terapeuta no tiene información con la que trabajar más allá que la provista por su cliente mediante lo hablado, la cual aun siendo de un valor incalculable puede en ocasiones dificultar la tarea de ayudar por información relevante que pueda perderse u omitirse. A continuación, expondré groso modo un ejemplo de cómo puede mejorar un tratamiento si se desempeña la función de acompañante desde el área de la psicología, usando para ello un ejemplo bastante típico, la depresión.

Caso 1

Una persona acude a consulta con un problema de depresión aguda que lleva desarrollándose varios meses. Pongamos que las conductas problemáticas que presenta son las siguientes: sensación de tristeza constante, falta de apetito, falta de encuentros y comunicación social, y una falta general de motivación para hacer cosas. Al evaluar todas las problemáticas, hablando con la persona, encontramos que aparenta no haber una ‘razón’ detrás de todo esto, simplemente empezó a ser así poco a poco y se siente incapaz de cambiar lo que ocurre. Vamos a centrarnos en el ámbito social para este ejemplo, consideremos que le preguntamos a la persona que es lo que siente y piensa cuando la contactan para salir con sus amigos o realizar algún otro tipo de encuentro social y nos cuenta que no siente o piensa nada en particular, simplemente ocurre que no siente ninguna motivación para ello y decide no hacerlo, lo cual está influido también por su estado general de tristeza y la falta de apetito. Para contribuir a cambiar esto, el terapeuta probablemente intentaría diseñar y establecer un plan de acción donde la persona tendría que decir que sí a quedar con alguien aunque la motivación no sea alta, y que antes de ello coma algo para tener energías para lo que le espera, pero este diseño estaría basado únicamente en la información dada por la paciente, que aún siendo incalculable como ya hemos dicho, podría estar omitiendo algunas partes importantes por algún motivo (entre ellas, que no sepa que es importante al no tener formación en psicología).

Caso 2

Ahora, cambiemos la perspectiva y supongamos que en vez de hacer la intervención desde el contexto clínico vamos directamente a la casa de la persona como acompañantes terapéuticos. Supongamos que llegamos a la casa a primera hora de la mañana para estar con la persona, nada más llegar la llaman para salir a desayunar e inmediatamente dice que no, poniéndose nerviosa. Al preguntarle que piensa dice que no puede hacerlo, se encuentra mal y no quiere las personas la vean así, se pregunta que dirán de ella o que pensarían, teniendo una respuesta de ansiedad ante esta idea, pero al preguntarle como se encuentra dice que está bien (no es consciente de la respuesta que tiene ante la situación). Más tarde, le proponemos a la persona sobre arreglar la casa (suponiendo que por la inactividad no está arreglada) y vemos que la persona se paraliza, empieza a ver todo lo que hay que hacer y no sabe por donde empezar, ve una carga de trabajo tan grande que juntado con la falta de motivación que tiene la paraliza, al preguntarle que piensa dice que son demasiadas cosas que hacer, que se cansaría hasta el punto de que ya no podría hacer nada más (pensamiento que a lo mejor podría omitir en la clínica al no darle importancia o no recordar que lo piensa), siendo nuestro trabajo aquí guiarle y decirle que se puede hacer la actividad una a una, no hace falta hacerlo todo el mismo día.

Como se habrá podido observar, en la función de acompañante se podría recibir una cantidad de información incalculable que en otro contexto podría omitirse por diversos motivos, lo cual muestra el valor de la función del acompañante terapéutico y el papel que desempeña. Como ya se ha dicho, la función de este profesional y los papeles que podrían desempeñar no son muy conocidas hoy en día, tanto en la población general como por los profesionales de la salud, razón por la cual una buena opción para ambas poblaciones de aprender sobre ello, en caso de que esta pequeña introducción llame la atención, sería el libro de Leonel Dozza de Mendoça titulado ‘Acompañamiento terapéutico y clínica de lo cotidiano’. En este libro, Leonel no solo explica las diferentes funciones del acompañante con un lenguaje comprensible para todas las poblaciones, sino que describe y fundamenta las razones por las que la figura del acompañante terapéutico es y será una necesidad en nuestra sociedad, los beneficios que tiene y porque apostar por estos profesionales es una inversión necesaria en muchos casos actuales.

Tommy Gyran Norheim
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Qué no decir, cuando no saber qué decir

Qué no decir, cuando no saber qué decir

“¡Es que no sé qué decirle!” Con 37 años la mejor amiga de Patricia se estaba muriendo. Estando a su lado en el hospital durante sus últimos días, los momentos que compartían se reducían a intercambios cortos, cuidados sencillos y miradas en silencio, interrumpido esporádicamente por las visitas de familiares, enfermeros y la oncóloga.

Patricia querría hacerlo bien, estar allí, encontrar la forma de abordar una situación que la dejaba sin palabras y sin aliento. Entre la tristeza y la rabia por perder a su amiga me llamó y me hizo la pregunta que todos nos hacemos: ¿Qué decir en una situación así?

La cuestión que se esconde tras esa pregunta no tiene nada que ver con las palabras. Lo que buscaba Patricia era mostrar su apoyo y cariño a su amiga en una situación crítica.

Me llamó porque soy psicóloga clínica, y parece que eso me convierte en experta en saber qué decir. Pero no le respondí como psicóloga, sino como amiga y como persona que ha estado allí, en la misma situación, acompañando el proceso de morir, sin palabras. También le respondí como antigua voluntaria de un hospicio, dónde recibimos formación específica al respeto. Lo que me enseñaron esas experiencias, es que hay momentos en las que las palabras están sobrevaloradas y la muerte es sólo uno de ellos.

Cuando una persona pasa por un momento doloroso como una enfermedad, depresión, ansiedad, discriminación, una ruptura o un despido, no necesita palabras. Necesita empatía, sentirse acompañada, querida y apoyada. Los mejores amigos de la empatía son el silencio, la comprensión, la presencia y el compromiso. Si queremos trasmitir una empatía verdadera necesitamos ceder la palabra y escuchar, servir en vez de imponer y preguntar en vez de opinar.

Durante el confinamiento del COVID-19, muchos de mis pacientes me transmitían que no se habían sentido acompañados por sus familiares, amigos o compañeros, porque eligieron palabras que hicieron más daño que bien.

Os quiero contar lo que me contaron, en sus palabras y experiencias.

El siguiente listado no pretende acusar, sino crear conciencia sobre el efecto que pueden tener algunas de las frases más comunes que usamos cuando no sabemos qué decir.

Cuando estoy mal y me dices…

Durante el confinamiento del COVID-19, muchos de mis pacientes me transmitían que no se habían sentido acompañados por sus familiares, amigos o compañeros, porque eligieron palabras que hicieron más daño que bien.

Os quiero contar lo que me contaron, en sus palabras y experiencias.

El siguiente listado no pretende acusar, sino crear conciencia sobre el efecto que pueden tener algunas de las frases más comunes que usamos cuando no sabemos qué decir.

  • No llores.” … siento que me tengo que tragar mis lágrimas, cuando lo que más necesito es un hombro en el que apoyarme y llorar. Abrázame, dame la mano y déjame llorar.
  • No te preocupes.” … me siento insegura, porque la verdad es que ahora mismo me preocupa mucho lo que está pasando. Dime que entiendes mi preocupación, así no me siento tan sola.
  •  “No pasa nada.” … me da vergüenza estar mal, porque parece que es una tontería. Necesito que comprendes que es un tema serio para mí en este momento.
  •  “No te pongas así.” …me siento como un niño pequeño que ha hecho algo mal. Déjame estar mal, porque ahora mismo no consigo estar de otra manera.
  •  “Por lo menos no es tan malo como (otra cosa peor).” …. Me siento culpable y malagradecida con la vida. Dame tiempo y acabaré viendo la luz al final del túnel, acompáñame hasta allí.
  • Tienes que ser fuerte.” …. Siento que tengo la obligación de aguantar estoicamente, cuando realmente me siento vulnerable, asustada y cansada. Recuérdame mis fortalezas, y las usaré cuando esté lista.
  • Ay, pero qué horror.” …. Me asusta pensar que ahora te tenga que tranquilizar a tí, no quiero que te preocupes por mí. Está bien que comprendas la envergadura del tema, pero no me asustes más.
  • Estoy aquí para lo que necesites”… pero no me llamas más, dudo si realmente puedo contar contigo. Si quieres estar allí, quítame algunas de mis tareas, no tengo mucha fuerza.
  • Lo que tienes que hacer es” … me siento presionada y cansada. No necesito más consejos, sino tu apoyo emocional. Siéntate conmigo en silencio, eso me dará fuerza para encontrar mis propias soluciones.
  • ….y hablas y charlas sin parar…. No tendré el valor de pararte. Pregúntame como estoy, dame tiempo para encontrar mis palabras y escucha lo que necesito sacar sin interrumpirme.
  • Sé exactamente cómo te sientes.” …me pregunto cómo lo puedes saber, si nunca has estado en mi situación, viviendo mi vida, sintiendo mis emociones. Pregúntame como me siento, estoy deseando que alguien quiera saber cómo vivo yo todo eso.

Cuando estás con alguien que lo está pasando mal, párate, no busques palabras, no intentes saber sino comprender y estar allí desde el corazón. Requiere valentía, pero merece la pena.

Tal como nos recuerda Brene Brown: “Empatía no es conectar con una experiencia. Empatía es conectar con las emociones que están debajo de la experiencia.”

La autora

Eva Katharina Herber es Psicología Clínica Sanitaria en Sinews Multilingual Therapy Institute en Madrid. Ayuda a sus clientes a navegar tiempos de cambio con aplicaciones práctica de Psicología Positiva, la generación de sentido en la adversidad y la identificación de las fortalezas personales. Si necesitas un tiempo y espacio para procesar emociones difíciles o buscas apoyo durante un nuevo comienzo, puedes contactarla en www.sinews.es

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Diario de una Terapeuta Global: Tercera Entrada

Diario de una Terapeuta Global: Tercera Entrada

5:00 PM en Madrid y las 10 am en la ciudad de Estados Unidos donde se encuentra la persona con la que tengo sesión hoy. Es mi “tea time” y su café de la mañana.

La sesión de hoy es una sesión de seguimiento con una empleada de una compañía multinacional del sector Gas&Oil, se encuentra expatriada en esta ciudad americana y la de hoy no es una sesión tan sencilla.

Mrs. X lleva meses atravesando una situación emocional difícil pero fue hace tres semanas cuando se armó de valor para pedir ayuda y por eso estamos hoy aquí, en nuestra tercera sesión juntas.

Mrs. X llego hace más de un año a su nuevo destino, viajaba sola ya que tras dos meses se uniría a ella su pareja con la cual tenía una relación desde hacía 5 años.

Tal y como me comentó en la primera sesión en la que nos conocimos y comenzamos la evaluación, los primeros dos meses fueron difíciles ya que debía de adaptarse a nuevas tareas y en un idioma que a pesar de dominar no era su lengua materna, además se sentía considerablemente sola fuera del trabajo. Aún así Mrs. X se animaba pensando en que pronto llegarías su pareja y podrían explorar la zona y realizar todos los planes juntos que estaba organizando.

Días antes de cumplirse los primeros dos meses en ese nuevo destino recibió la noticia de que su pareja quería terminar la relación, hacía un tiempo que no se sentía igual y estos dos meses le habían ayudado a entender que ya no veía a Mrs. X como la persona con quien compartir su vida.

Desde ese momento su estado de ánimo y bienestar pasó por subidas y bajadas pero es especialmente desde hace tres meses cuando Mrs. X siente tristeza diaria,  problemas de sueño durante la noche y necesidad de pasar el día en la cama, ha alterado sus patrones de actividad física y alimentación y todo esto está repercutiendo en su trabajo.

Desde el departamento de movilidad internacional le han comentado la posibilidad de volver a España si continua así ya que hay días que no acude a trabajar y los que si lo hace apenas se concentra y se muestra muy irritable con sus compañeros.
Lo que acabo de describir, las alteraciones en rutinas, estado de ánimo, sueño y concentración son síntomas claros de un episodio depresivo pero considero mucho más interesantes los pensamientos y emociones que están alimentando a estos síntomas y que hemos explorado en anteriores sesiones.

Pensamientos relacionados con la toma de decisiones de viajar al destino en el que se encuentra ya que ella hubiese preferido otro proyecto que le ofrecieron en otro país donde conocía al equipo y que le resultaba más interesante pero eligió esta ciudad americana ya que facilitaba que su ex pareja pudiese viajar con ella. Se siente decepcionada con la situación y consigo misma por haber tomado esta decisión pero también por la posibilidad de tener que volver antes de haber aprendido y crecido todo lo que esperaba.

Pensamientos por otro lado relacionados con la culpa y la comparación a nivel social ya que había tenido anteriormente dos rupturas de pareja similares y se activaba en su mente la idea de “¿Qué está mal en mi? ; “siempre me ocurre lo mismo”. Sumándole a esto una absoluta sensación de soledad ya que la mayoría de sus compañeros de trabajo vivían en familia y ella se sentía fuera de los planes que hacían y sin posibilidad de tener un grupo de apoyo.

Todas estas emociones y pensamientos de culpa, tristeza, soledad y decepción consigo misma y con la situación hacen que Mrs. X viva en una montaña rusa de decisiones constante (lo cual tiene mucha relación con la alteración del descanso y la concentración) sobre si se va o se queda y qué hacer en ambos casos. Parece que cada vez que toma una decisión se enciende una voz en su cabeza a favor de la contraria y termina sintiéndose desesperanzada por la sensación de que haga lo que haga no se sentirá mejor.

Comenzaba este post diciendo que no se trataba de una sesión sencilla ya que por un lado tal vez no sea el momento de tomar una decisión teniendo en cuenta su estado de ánimo pero por otro lado debe prevalecer el bienestar y la salud dela empleada y estar en un lugar en el que se siente sola, sin su familia y en un entorno estresante no es el ambiente idóneo para su salud mental.
Este tipo de sesiones también producen en mi una cascada de emociones, no solo por la preocupación por la salud de Mrs. X sino también por otras como la empatía.

Aunque cada experiencia es única y personal creo que todas las personas que hemos vivido fuera en algún momento hemos tenido pensamientos y emociones similares como la nostalgia, el sentimiento de soledad, la culpa por no estar disfrutando tanto como deberíamos, la comparación con las experiencias de otros expatriados y la decepción con ciertas situaciones.
Yo también he experimentado semanas en las que esos monstruitos de mi cabeza no paraban de aparecen en los momentos menos oportunos y también he tenido la sensación de cambiar de opinión varias veces al día con respecto a mi futuro.

Por supuesto que también casi todos nos hemos sentido alguna vez angustiados tras una ruptura y culpándonos por lo sucedido, pensando qué hemos hecho mal.

Pero no todas las emociones que aparecen en mi durante la sesión son tan difíciles, también siento curiosidad y comodidad.

Es curioso que antes de comenzar a trabajar en este tipo de proyectos con multinacionales y por supuesto antes de la crisis del COVID-19 pensaba que la terapia online era una forma de sustituir a la presencial si no había otra posibilidad pero a día de hoy la encuentro muy interesante y agradable no solo por la posibilidad que nos da de ayudar a personas que se encuentran lejos de nosotros sino también por lo que aprendemos unos de otros.

Mrs. X igual que otros muchos/as clientes realiza las sesiones desde su casa y a no ser que yo esté en el despacho de Sinews, generalmente yo también las hago desde la mía.

Veo detrás de ella un conjunto de diferentes fotos enmarcadas en lo que parecen tres cuadros de madera desgastada pintada en blanco, están colocados de manera simétrica y resultan especialmente bonitos. En ellos puedo ver a Mrs. X en lo que parecen diferentes viajes, en uno de ellos esquiando con unas montañas y pinos nevados tras ella, en otro parece estar en un pantano realizando una especie de esquí acuático y en otro creo que está con un grupo de gente. Es curioso que a pesar de que le he preguntado en las primeras sesiones por sus intereses y aficiones no ha mencionado ninguna de estas actividades.

Pero ella también puede conocer un poco más de mí a nivel personal tras estas sesiones. A pesar de que trato de tener un ambiente neutro y sin distracciones cuando trabajo desde casa, hay cosas que no podemos evitar como por ejemplo de aparición de mi perro, un mastín tan grande como cariñoso durante las sesiones cuya cabeza es común que se asome o una de sus patitas enormes pidiéndome cariño. Yo he visto también durante los últimos años a los perros y gatos de diferentes clientes y he oído en ocasiones a familiares o repartidores de Amazon que llaman a casa en mitad de la sesión. Al principio esto me incomodaba un poco, actualmente y siempre que no suponga una gran distracción , creo que estos detalles nos humanizan, nos ayudan a conocernos y nos conectan mucho más a pesar de la distancia.

Además el hecho de hacer la sesión desde nuestro hogar, con nuestro té y taza favoritos y la comodidad de una alfombra o la madera bajo nuestros pies crea una sensación de seguridad y de auto-cuidado muy óptimas para la terapia. De hecho, hoy al comenzar la sesión Mrs. X me dice que tenía ganas de tenerla, que esta mañana ha vuelto a hacer un poco de ejercicio, ha desayunado y se ha preparado un café con su leche vegetal favorita para tomárselo conmigo en sesión porque ha pensado que esta es una mañana que se quería dedicar a si misma y a cuidarse física y mentalmente. Esta actitud por un lado me sorprende y alegra muchísimo y por otro me hace sentirme a mi de una manera similar, cómoda con ella y con muchas ganas de compartir y trabajar juntas durante esta hora.

Trabajaremos juntas la importancia de normalizar ciertas emociones, de darles espacio pero tratar de no regalarles toda nuestra atención, hablaremos de regulación emocional y comenzaremos a realizar ciertos ejercicios prácticos y así mismo trataremos de ir incorporando muy poco a poco y de manera progresiva conductas y actividades de las que antes disfrutaba.

Todavía es muy pronto para saber como progresará Mrs. X y la experiencia me dice que es mejor ser prudente e ir paso a paso pero intentaremos que aprenda de esta experiencia y sea finalmente ella quien decida qué hacer.

Terminamos nuestra hora juntas y le envío por email diferentes materiales para practicar, eso y la invitación a la próxima sesión.

Nos vemos la semana que viene para nuestro próximo café/tea time juntas. Gracias por compartir tanto conmigo Mrs. X.

Leticia Martínez Prado
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
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Cómo evitar la Procrastinación durante la Pandemia

Cómo evitar la Procrastinación durante la Pandemia

Puede que todos hayamos oído hablar de la procrastinación y es muy probable que la hayamos experimentado en más de una ocasión. La procrastinación se define como la demora innecesaria y voluntaria de una acción a sabiendas de que esto puede perjudicarnos. No se considera procrastinar hacer espacio a imprevistos (la demora es entonces involuntaria) o dar prioridad a algo más importante que la acción postergada (la demora es necesaria).

El ciclo de la procrastinación es el siguiente: Me enfrento a una tarea respecto a la cual siento emociones negativas (no me apetece hacerla, me aburre, me frustra, me da ansiedad…)  Intento evitar el malestar haciendo otra tarea placentera o postergando la acción hasta otro momento  Me siento mejor de forma inmediata  Experimento consecuencias negativas a largo plazo.

El problema de la procrastinación reside en que toda acción que se ve recompensada de forma inmediata, tiende a repetirse en el futuro. Solemos dar más peso a la gratificación inmediata que a las consecuencias negativas a largo plazo. Por eso es tan difícil mantener una dieta cuando nos enfrentamos a un pastel de chocolate, o evitar distraerse ante una tarea aburrida.

El impacto negativo de procrastinar puede ser amplio, dependiendo de la frecuencia e intensidad del comportamiento. Uno de los efectos más graves se produce sobre nuestra salud, por dos razones diferentes: Primero, el aumento de ansiedad y remordimiento por haber postergado una tarea importante nos genera un estado de estrés que disminuye nuestro sistema inmune (especialmente si el estado de estrés es sostenido) y segundo, cuando procrastinamos, dejamos de hacer otras tareas importantes para nuestra salud al no tener tiempo, como hacer ejercicio, dormir suficiente o cuidar nuestra dieta. Otro efecto negativo es disminuir nuestro rendimiento en el trabajo o estudios y dejar de lado actividades importantes para nosotros. A parte de experimentar emociones negativas en aumento, procrastinar cambia la forma en que nos vemos a nosotros mismos: nos percibimos como menos eficaces y nuestra autoestima disminuye.

Durante la crisis del Coronavirus, es posible que hayas notado que tu capacidad productiva se ha visto mermada. Las actividades difíciles y tediosas requieren acceder a nuestra capacidad de autocontrol, que es un recurso limitado que requiere de descanso para ser recargado. El desorden en las rutinas, la perdida actividades sociales y de ocio, y la ansiedad e incertidumbre aumentan nuestro estrés y nos impiden recargar energías. Es posible que nos sintamos sobrepasados o incapaces de responder, lo que impacta en nuestra capacidad de trabajo y esfuerzo.

Sin embargo, a pesar de estar enfrentándonos a una situación que no podemos cambiar, es importante que no nos dejemos llevar por la paralizante ansiedad y nos centremos en las cosas que si podemos cambiar: nuestro propio comportamiento y manera de gestionar nuestro tiempo. Para ayudarte a evitar la procrastinación y el bloqueo, te recomendamos las siguientes estrategias:

1.    Identifica qué tareas procrastinas y porqué
El primer paso para dejar de postergar tareas importantes, es saber cuales tiendes a procrastinar y porqué. Primero, puedes preguntarte qué tipo de tareas tienes más dificultades en comenzar y terminar a tiempo. Son tareas relacionadas con el trabajo o los estudios? Son actividades sociales o de desarrollo personal? Tareas domésticas o relacionadas con tu salud? Si identificamos qué tipo de tarea tendemos a procrastinar, podemos prepararnos para ella mejor, haciendo acopio de energía y autocontrol.

Por otra parte, como ya hemos comentado, tendemos a procrastinar cuando albergamos sentimientos negativos hacia la tarea que tenemos que hacer. Para averiguar qué sentimientos son los que nos impiden comenzar o terminar una acción, podemos hacer una pequeña lista de aquellas tareas que se nos atragantan y escribir cómo nos sentimos al respecto de cada una. Es posible que no la comencemos porque nos resulta poco atractiva, o porque nos falta información necesaria y nos sentimos perdidos, o porque sentimos que debemos hacerlo todo a la perfección y esa rigidez nos paraliza. Identificar el porqué de nuestra reticencia nos dará claves para solventarla.

2. Reconoce y rebate tus excusas
Cuando decidimos que nos resulta preferible posponer una tarea importante para otro momento sin una razón de peso y a pesar de las consecuencias negativas, es debido a que hemos buscado una excusa que nos permita sentirnos a gusto de forma momentánea con la decisión. Estas excusas no suelen estar realmente ajustadas a la realidad, aunque somos capaces de creérnoslas en el momento. Algunos ejemplos de justificaciones comunes son: “Ya es demasiado tarde para empezar esto hoy”, “no tengo tiempo ahora para terminarlo así que no merece la pena empezar”, “lo haré cuando me encuentre más motivado/a o con más energía”, “tengo mucho tiempo para hacerlo, lo haré más tarde”, “trabajo mejor bajo presión” o “lo haré después de terminar esto otro”. Los ejemplos son infinitos, pero es muy posible que hayas reconocido alguna de estas excusas.

Una vez seamos conscientes de que el pensamiento que estamos teniendo no es más que una justificación para paliar la culpa de no haber comenzado un proyecto importante, podemos rebatirlo con un pensamiento más ajustado, como “mañana me dará la misma pereza empezar esto”, “aunque no tenga tiempo de terminarlo todo, puedo empezar algo y será más fácil seguir mañana”, “no es verdad que trabajo mejor bajo presión, simplemente termino las cosas más rápido pero mal y con agobios” o “tengo otras cosas que hacer, pero esta es más importante”.

Puedes utilizar tu lista de excusas como señal de que vas a empezar a procrastinar, para así poder evitarlo de antemano.

3. Tolera el malestar
Como ya hemos explicado, procrastinar es una acto movido por la baja tolerancia al malestar: evitamos una tarea que nos produce emociones negativas porque no queremos experimentarlas ni lidiar con ellas. La tolerancia al malestar es algo que puede ejercitarse con práctica, de forma que no nos suponga un obstáculo tan grande.

Una forma de conseguir esto, es exponerse a la emoción que detestamos durante un corto periodo de tiempo. Por ejemplo, si la emoción que tratamos de evitar es el aburrimiento, podemos quedarnos 5 o 10 minutos sin ningún tipo de actividad o distracción antes de la tarea que procrastinamos para así, aguantar mejor esa sensación después. Cuanto más practiquemos experimentar emociones negativas, menos nos costará dejar de postergar las actividades que las generan.

Otra manera de mejorar nuestra tolerancia es pensar en las emociones negativas como algo pasajero, una ola que vamos a surfear: la emoción se intensifica o sube hasta que llega a un tope y luego vuelve a bajar hasta desaparecer. Ser conscientes de la temporalidad de nuestras emociones nos ayuda a sobrellevarlas mejor.

4. Empieza
Otra estrategia eficaz para combatir la procrastinación es simplemente comenzar la tarea, aunque sea durante un periodo corto de tiempo, o aunque lo que vayamos a hacer sea limitarnos a abrir un documento y poner el título. Normalmente sobrevaloramos cuanto nos va a costar hacer una tarea antes de comenzarla, mientras que una vez nos ponemos manos a la obra, la sensación de desagrado no es tan intensa como habíamos pensado inicialmente.

Cuando no logramos arrancar con alguna acción, podemos preguntarnos ¿qué cantidad de tiempo puedo dedicar a esto sin sentir que me bloqueo? ¿30 minutos? ¿15? ¿5? Entonces puedes decidir trabajar en la tarea durante un corto periodo de tiempo, y si ves que estás concentrado, puedes seguir hasta que te canses.

Esperamos que estos consejos te sean útiles, y queremos recordarte también que es importante que te premies con algo apetecible o relajante después de pasar tiempo haciendo algo difícil o aburrido, para poder motivarte hacia la tarea y recargar tus energías después.

Inés Zulueta Iturralde
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Inés Zulueta Iturralde
Psicóloga
Adultos y adolescentes
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Reseña de Libro: Controle su ira antes de que ella le controle a usted

Reseña de Libro: Controle su ira antes de que ella le controle a usted

Reseña de Libro: Controle su ira antes de que ella le controle a usted

El propósito de las siguientes líneas es esbozar de forma breve aquellos aspectos más importantes del libro de Albert Ellis y Raymond Chip Tafrate “Controle su ira antes de que ella le controle a usted”. En un primer lugar, se expondrán los motivos por los cuales se considera pertinente hablar de esta temática en términos generales y en términos más actuales. El Trastorno Explosivo Intermitente (TEI) consta de una prevalencia entre el 1,4% y del 7%. Por otro lado, a la época actual de confinamiento tan longevo se suma la sombra de la violencia intrafamiliar. De ahí se desprende, a juicio del autor, la necesidad de abordar este tema, apoyándose en el libro que motiva esta reseña.

La época que estamos viviendo demanda de nosotros recursos que hasta hace poco teníamos olvidados o a los que habíamos tenido que acudir en momentos muy puntuales o por períodos breves de tiempo.

Se puede hablar en estos casos de aspectos como la resiliencia, la paciencia o la perseverancia entre otros. Esta situación y sus características pueden producir en nosotros reacciones de irritabilidad y enfado.

Muy probablemente el lector haya sentido, al salir a la calle, las miradas de desconfianza de otros ciudadanos, o cierta irritabilidad referida a la mera presencia de otras personas en el supermercado o el transporte público. Además, la preocupación por la salud se ve acompañada de una preocupación de corte económico que no facilita alcanzar estados de ánimo especialmente positivos. Si a esto le sumamos un confinamiento extendido en el tiempo, con la sombra de la violencia intrafamiliar flotando sobre nuestra sociedad, obtenemos una mezcla de lo más explosiva y necesaria de aplacar. Con todo esto, es más que probable que se den reacciones de enfado o ira. He aquí la utilidad de este libro tanto para el momento presente como para otros momentos no exclusivamente relacionados con el confinamiento y las consecuencias de éste.

El interés de este libro reside en varios pilares. Por un lado, la manera en la que está escrito lo hace enormemente asumible para pacientes y profesionales de la salud mental. Su lenguaje ameno y explicativo le proporcionan una notable utilidad. Por otro lado, el libro aúna varios aspectos enormemente importantes y que se podrían enmarcar en las terapias de tipo cognitivo-conductual: aborda el poderosísimo componente cognitivo de la ira, así como técnicas más procedimentales y comportamentales para amansar reacciones propias del enfado. El libro, asimismo, no edulcora el tema que le compete: la ira presenta unos efectos devastadores para el individuo y su entorno. Mi experiencia en el campo de la clínica con personas que sufren este tipo de problemática me reafirma en el acierto de comentar este último aspecto y en la enorme necesidad de darle su cabida a lo largo del proceso terapéutico: estas consecuencias devastadoras no son en absoluto eludibles.

Este libro es además una extraordinaria oportunidad para adentrarse y comprender la principal aportación de Albert Ellis, que podría resumirse de la siguiente manera: uno no se siente de determinada manera por el acontecimiento o hecho en sí, sino por el significado o la interpretación de ese mismo hecho. Esto significa que el resultado emocional no dependerá del evento, sino de lo que pensemos al respecto. Si me molesto porque mi familia no me presta ayuda, no es solamente por ese hecho, es por lo que significa para mí (“Yo siempre les ayudo y ellos no me ayudan nunca”). Aquí reside la importancia del libro objeto de este análisis. La ira, o el resultado emocional, no es debida al acontecimiento o a “lo que ha pasado”: es debido a qué significa para la persona lo que acaba de pasar.

Por ejemplo, un hombre puede sentirse molesto cuando su mujer le dice que no presta suficiente atención a sus hijos. A ese evento puede, muy probablemente,  seguir un pensamiento como “Estoy harto de me vea como un mal padre”. Su mujer no ha dicho que él sea un mal padre, ha dicho que no presta suficiente atención a sus hijos. Hemos ahí el poder de las interpretaciones que nosotros hagamos en relación a lo que nos ocurre. Ese hombre se siente mal por pensar que su mujer le vea como un mal padre, no por lo que ella dijo.

Diversos estudios encuentran una relación positiva entre la impulsividad, la ira y la impaciencia. Cabe, en este contexto, mencionar la elevada de tasa de abandonos (egosintónico y suele provenir por parte de otra persona) cuando la ira es motivo de consulta. Como decíamos, la ira correlaciona con la impaciencia. Esto podría explicar que las personas que padecen este problema cuando no obtienen resultados deprisa, abandonan el tratamiento; cuando obtienen resultados deprisa, abandonan el tratamiento; cuando la pareja les deja, abandonan el tratamiento y cuando la pareja no les deja, también suelen abandonar el tratamiento.

Esto es una llamada a la responsabilidad y el compromiso por parte de aquellas personas que se sientan identificadas con lo que se ha descrito a lo largo de estas líneas. Lejos de culpabilizar, el propósito es también hacer visible el sufrimiento de la propia persona, no solamente de su entorno. A pesar de ser la familia, los amigos, los compañeros de trabajo el termómetro más fiable, la cara visible de las consecuencias, el sufrimiento que padece la persona está lejos de ser un villancico.

Quien “tiene” arranques de ira, explosiones de enfado y actitudes enormemente hostiles a ojos de los demás, también “tiene” una arrolladora sensación de culpa, disgusto e inadecuación, que, sostenidos en el tiempo, facilitarán a su vez un nuevo episodio de enfado.

Este libro puede ser de enorme utilidad también para ellos: hablar de nuestros aspectos más lesivos y “repugnantes” con un desconocido puede no ser plato de buen gusto para todos. El uso de un libro como el que se está comentando puede servir de hoja de ruta, de material a modo de refugio al que acudir. Además, este libro no es indiferente a esto que comentamos: lejos de aplastar cualquier tipo de enfado futuro, también se hace referencia a la función de un enfado adaptado a la situación, como el establecimiento de límites, el hacer partícipes a los demás de aquello que hacen y nos disgusta, etc. Es decir, el enfado forma parte de la vida y cuenta con una función necesaria, siempre y cuando exista una pertinencia y proporcionalidad. 

Sinews, Hacemos Fácil lo Difícil
Sinews MTI
Instituto de Terapia Multilingüe
Psicología, Psiquiatría, Logopedia
Cita en la Clínica

Diario de una Terapeuta Global: Segunda Entrada

Diario de una Terapeuta Global: Segunda Entrada

4:00 PM en Madrid.

Tras una mañana con entrevistas previas a procesos de expatriación y redactando los correspondientes informes y recomendaciones corporativas, mi tarde comienza en la plataforma de Sinews-online de nuevo para una sesión de seguimiento con un empleado de una multinacional del sector Oil & Gas.

Estas sesiones de seguimiento que grandes compañías ponen a disposición de sus empleados tienen el objetivo de ayudarles con el manejo emocional de los procesos de expatriación, su adaptación a una nueva vida y la prevención de problemas o la asistencia cuando estos ya son una realidad. Hoy es Mr. H quien me espera conectado al otro lado de la pantalla y ¡del Océano Índico.!

Mr. H ya está en destino, lleva en él algo más de tres meses, se encuentra en un país asiático y a pesar de que al comienzo su adaptación fue sencilla en las últimas semanas se ha complicado y su estado de ánimo se ha resentido.

Mr. H ha establecido buenas relaciones sociales y se encuentra con su familia en el destino, ellos también se han adaptado sin mayores problemas pero su malestar viene por otra vía, en realidad por dos caminos diferentes.

1) Por un lado, las tareas que realiza no son exactamente las que pensaba que tendría asignadas y, a pesar de que le gustan y las ve como una oportunidad de crecimiento, le consumen mucho más tiempo de lo que esperaba.

2) Por otro, antes de trasladarse tenía algunas expectativas: viajar a lugares cercanos, diferentes actividades familiares, aprendizaje del idioma del país… y debido al proceso de adaptación y al cansancio no tiene tiempo ni energía para poder realizar todas estas actividades.

Todo esto genera en Mr H la sensación de “no estar aprovechando al máximo la experiencia” y de sentirse decepcionado consigo mismo.

Tras años trabajando con expatriados, este problema me resulta familiar, en ocasiones, las personas muy positivas y entusiastas creamos altas expectativas y no es que no se cumplan, sino que no se cumplen en el momento exacto que deseamos. Mr. H y yo reflexionamos sobre la necesidad de tener paciencia consigo mismo y de ser coherente con el momento que está viviendo. Probablemente la imagen que creó en su mente de cómo sería la experiencia no sea errónea, pero tal vez no sea realista para los primeros meses. Tratamos así de trabajar el ser amable consigo mismo y coherente con la situación que está viviendo, asumiendo que llegarán otras fases de su adaptación en las que sus sueños serán más viables.

En muchas ocasiones necesitamos normalizar el malestar. Comprender que todas las emociones tienen una función (por ejemplo, el agotamiento es nuestra señal de que debemos descansar y recuperar energía y el estrés nos avisa de que existen estímulos nuevos y debemos de estar atentos para aprender cómo se comportan y así poder reaccionar). Cuando somos capaces de entender lo que nos ocurre y aceptarlo, podemos empezar a ponérnoslo más fácil, ser compasivos con nosotros mismos y permitirnos vivir lo que toca vivir.

Así, tras repasar juntos las funciones de las emociones y compartir con él algunas estrategias de gestión del malestar terminamos riéndonos de la “presión de hacer, hacer, sonreír y sonreír “que muchas veces nos imponemos y comenzamos a pensar juntos en otras maneras de disfrutar del aprendizaje actual y poner objetivos realistas de actividades para realizar con la familia. En lugar de estar continuamente preocupados por “sacar el máximo y tener que disfrutarlo” podemos simplemente sentir la experiencia día a día.

Como decía al comienzo de mi diario, el mundo laboral más globalizado y diverso en el que nos encontramos es un reto apasionante y una maravillosa fuente para fomentar el aprendizaje y el compromiso.

Como en todo reto necesitamos incorporar en nuestro equipaje las herramientas para afrontarlo, aquí comparto algunas de las que trabajamos en nuestros servicios a empresas en procesos de expatriación, esperamos que te resulten tan útiles como lo han sido para nosotros:

1. La conciencia, la primera y principal. el conocimiento de las dificultades que nos encontraremos por las características del destino, pero también por nuestras características personales.

2. La capacidad de crear significado en cada tarea que hacemos y experiencia que vivimos, ¿por qué es esto importante para ti? ¿qué impacto tiene en tu crecimiento personal? ¿qué impacto tiene en la vida de otros y en la sociedad?

3. La conservación de nuestros hábitos y nuestra identidad, ya que solo estando mejor con nosotros mismos tendremos la mente más clara y abierta para comprender, empatizar y adaptarnos a las diferencias.

4. La normalización y gestión de emociones difíciles como la frustración o la incertidumbre

5. La amplificación de nuestras fortalezas personales, tanto las innatas como las creadas en anteriores experiencias.

Si nos vamos con una maleta lista con recursos para disfrutar y otros para manejar las dificultades, sin duda nuestra experiencia será más fácil y apasionante.

Leticia Martínez Prado
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Leticia Martínez Prado
Psicóloga y Coach
Adultos y parejas
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Diario de una Terapeuta Global

Diario de una Terapeuta Global

9:00 AM en Madrid.

Hoy comienzo la mañana conectándome a través de la plataforma de Sinews Online con un empleado de una multinacional que va a ser expatriado al norte de Noruega.

Como es rutina, la entrevista comienza con nuestras respectivas presentaciones y explorando en qué momento de su trayectoria profesional llega su asignación al programa de movilidad internacional y cuáles son sus expectativas. Justo ahí termina la rutina.

Disfruto de este trabajo sobre todo por eso, cada caso es totalmente diferente, no por el destino, no por el trabajo, sino por la persona.

Hoy el empleado que está al otro lado de la pantalla y que me habla desde Canadá cuenta con amplísima experiencia internacional, ha trabajo en países latino-americanos, árabes y en su país de origen pero siempre lo ha hecho acompañado de su familia, en esta nueva asignación no será así, sus hijos comienzan la universidad y el lugar al que se va se encuentra considerablemente aislado por lo que viajará solo.

A lo largo de la entrevista comentamos su experiencia hasta el momento, comparte lo que sabe sobre el lugar en el que residirá los próximos tres años y lo que conoce o necesita conocer acerca de sus nuevas tareas. También repasamos los recursos personales con los que cuenta gracias a sus experiencias previas  (¡muchos! Me encanta ver a gente tan competente) y analizamos sus rasgos de personalidad, aquellos que le ayudarán a adaptarse y los que pueden darle problemas y reflexionamos sobre las dificultades a las que anticipa va a enfrentarse.

Mr Z asume con responsabilidad y ganas este nuevo reto pero también es consciente de que será muy diferente ya que extrañará a su familia, se encontrara más aislado que en otras ocasiones y el clima y la comida no serán lo mejor.

En este mundo laboral cada día más global, con más movilidad y con ambientes con mayor diversidad, aceptar el reto de desplazarte por trabajo a otro país puede ser a la vez que la experiencia laboral más enriquecedoras de tu vida, una de las más complicadas. Lo sabemos, salir de la zona de confort cuesta pero ayuda a ensanchar tus fronteras.

A estas alturas, os estaréis preguntando por el objetivo de esta entrevista. Primero aclararos que soy Psicológa General Sanitaria y que trabajo para SINEWS, una empresa que desde su nacimiento se ha dedicado a la atención de expatriados y sus familias en su idioma nativo. Y las compañías que desplazan empleados por todo el mundo nos piden estos programas de acompañamiento psicológico porque:

  1. Ayudan tanto a la compañía como al empleado a valorar el riesgo en que puede encontrarse su estado de ánimo y salud mental al realizar un cambio tan importante.
  2. Fomentan que el profesional explore las posibles dificultades que pueden surgir en destino y sea más consciente de sus estrategias personales de afrontamiento: qué aprendizajes anteriores le pueden resultar útiles y con qué fortalezas personales y estilos de afrontamiento cuenta para manejar estas dificultades.
  3. Mejoran el vínculo entre la compañía y sus trabajadores ya que lejos de tratarse de un proceso de recursos humanos se centra en el bienestar de los empleados. Poner el foco en el bienestar de las personas y no sólo en su productividad sabemos que es una de las mejores maneras de retener el talento y de crear un clima de confianza y compromiso.

Según avanza la entrevista exploramos también las áreas sociales y de relaciones con otros compañeros y aquí llega la parte más interesante que probablemente será la clave para la adaptación de nuestro cliente de hoy. Ya en la evaluación psicométrica de personalidad por la que pasó antes de realizar la entrevista (un test super completo que se hace online y que yo reviso cuidadosamente antes de contactar al empleado) encontré una alta puntuación en indiferencia social y en dificultad en el manejo de las situaciones interpersonales. Mr Z afirma no ser muy proactivo a la hora de comenzar relaciones sociales y no haberlo entrenado en anteriores expatriaciones ya que al viajar acompañado de su familia no le resultaba necesario porque hacían actividades deportivas o turísticas con frecuencia ellos solos.

Es interesante que a pesar de no considerarse una persona con altas capacidades sociales admite que su bienestar depende en gran parte de las relaciones con otras personas ya que lo mejor que se ha llevado de sus destinos anteriores es la gente a la que ha conocido y el sentir que puede confiar en el equipo y crear una “pequeña familia”.

Para ser totalmente sincera esto no me sorprende, ni en el caso de Mr Z ni en cualquier otro caso, me lo aplico perfectamente a mi misma. Como seres humanos somos seres sociales, inevitablemente y a pesar de nuestras diferencias todos y todas dependemos en nuestro estado de ánimo y bienestar de la calidad y calidez de nuestras relaciones con otras personas.
La empresa para la que trabaja Mr Z es del sector Oil & Gas y su próximo destino uno muy aislado, por lo que  generar un buen clima social es clave en un entorno laboral allí será crucial.

En mis conversaciones con empleados en el programa de movilidad internacional, cuando repasamos qué han aprendido de sus mudanzas anteriores, un porcentaje altísimo de ellos me habla de cómo “aprendes que tu forma de ver o de hacer las cosas no es que sea más o menos correcta que las de otros, es sólo la tuya y tienes que entender y aprender que hay otras formas igual de válidas”, muchos también mencionan el poder de la escucha como una herramienta clave para la adaptación y para crear lazos con otras personas.

Pero hay una pregunta de estas entrevistas que me entusiasma y a partir de la cual Mr Z y yo plantearemos una estrategia de adaptación social en su nuevo destino. Es una pregunta sobre los rasgos de personalidad que facilitan nuestro día a día. A lo largo de la literatura científica se les ha llamado fortalezas personales, virtudes, valores… pero yo encuentro muy útil hablar de ellos como facilitadores. Todos tenemos rasgos de nuestra personalidad que nos complican el día a día, que nos hacen sentirnos mal…pero también contamos con rasgos facilitadores, aquellos que nos hacen crecer y nos aportan bienestar. Averiguamos que uno de los más importantes para Mr Z es la curiosidad, tal vez él no sea muy extrovertido pero su afán por conocer personas y realidades distintas y sus ganas de aprender podrán servirle para crear nuevas relaciones con la que será su “pequeña familia” en su destino.

Estamos terminando ya nuestra conversación y ahora exploramos juntos hábitos de vida y estrategias de afrontamiento del estrés y gestión emocional y así terminamos la entrevista repasando la información que hemos visto y recordando a Mr Z que si surgiesen problemas en destino estamos a su disposición para sesiones de apoyo psicológico online.

Me ha encantado conocer a Mr Z y estoy segura de que le irá bien, es una persona flexible y tiene sus estrategias claras. El plan que hemos trazado juntos, le ayudará.

Ha llegado la hora de poner por escrito los resultados del test y de la entrevista, me pongo ya con el informe de Mr Z, tanto el que escribiré para él y en el que podrá leer nuestro plan y ver un listado de lecturas que le he recomendado sobre cómo lidiar con la distancia con su familia y cómo mejorar sus habilidades interpersonales. También haré un breve informe con sugerencias para la compañía.

Confieso que esta parte es un poco más tediosa, pero la veo muy útil y eso me ayuda a remangarme. Sé que es importante.  Escribo con un pensamiento en mente: ¡Buena suerte con tu nueva etapa, Mr Z!

Leticia Martínez Prado
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
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Desarrollo de la lectoescritura e identificación de dificultades en niños bilingües

Desarrollo de la lectoescritura e identificación de dificultades en niños bilingües

Cada persona presenta un ritmo particular de crecimiento y desarrollo. El área de lectoescritura (el proceso de aprender a leer y escribir) no escapa a esta determinación; cada niño posee su propia velocidad de aprendizaje y esta puede variar aún más en niños bilingües.

Detectar a tiempo y eficazmente las dificultades que un menor tenga en esta área mediante una evaluación temprana puede representar una mejora significativa para su bienestar. Por estas razones el diagnóstico, evaluación y tratamiento pueden ser decisivos en el desarrollo de los niños y es importante conocer a fondo los efectos de este proceso.

A pesar de vivir en un mundo cada vez más digitalizado, la lectoescritura sigue siendo una herramienta esencial en la vida diaria de la mayoría de las personas y parece que al menos en un futuro cercano, seguirá siendo así.

Como adultos se nos ha olvidado en gran medida cómo aprendimos a leer y a escribir en su momento y lo hacemos de forma automática, pero la realidad es que el proceso de adquisición de la lectoescritura es complejo y requiere tiempo, práctica continuada y esfuerzo por parte de los niños. Para poder comenzar a leer, es necesario comprender que el lenguaje oral se divide en sonidos aislados y que éstos se corresponden con unos rasgos escritos, que son las letras del alfabeto. A medida que los niños van aprendiendo los sonidos de las letras, pueden juntar estos sonidos para formar palabras y con el tiempo crearán representaciones mentales de palabras completas que podrán reconocer visualmente y así llegar a leer más rápidamente. Por tanto, la lectura tiene un componente de reconocimiento visual de letras y palabras, así como un componente lingüístico de acceso al significado de palabras, frases y textos, posibilitando la comprensión de la información escrita.

Los niños suelen desarrollar estas habilidades a diferentes velocidades, a menudo en función de la estimulación recibida. Por lo general, a los 5 años comienzan a reconocer los sonidos de ciertas letras y a identificar algunas palabras que ven a menudo. En torno a los 6-7 años, se considera que los niños tienen las herramientas suficientes para comenzar el aprendizaje formal de la lectoescritura y progresivamente empiezan a decodificar palabras y frases, comenzando también a escribir palabras. En los siguientes años, se continúa progresivamente el perfeccionamiento del proceso, consiguiendo la lectura independiente y la mejora gradual del acceso al significado. Es importante destacar que el aprendizaje de la lectoescritura se puede realizar simultáneamente desde el inicio en más de una lengua y que los niños bilingües aprenden a leer y a escribir de la misma manera que los niños monolingües.

Aunque existen diversas definiciones del término bilingüismo, en un sentido amplio se entiende como el uso habitual de dos lenguas por parte de un individuo o un grupo de individuos en una comunidad de hablantes. Sin embargo, las personas que emplean más de una lengua no suelen formar parte de un grupo homogéneo y existe gran variabilidad en cuanto al momento de adquisición de las lenguas, su frecuencia de uso y su grado de competencia, entre otros factores. En el pasado se creyó que el bilingüismo podría ser perjudicial e influir negativamente en las habilidades lingüísticas de los niños. En cambio, en la actualidad existe suficiente evidencia para descartar que esto sea así, por lo que se puede afirmar que el bilingüismo en sí no ocasiona dificultades en el lenguaje oral, en la lectoescritura, en el aprendizaje, ni en otros aspectos cognitivos o emocionales de ningún tipo.

Ahora bien, los niños bilingües, al igual que los que hablan solamente una lengua, pueden presentar dificultades a la hora de aprender a leer y escribir. Debido a los diferentes factores a tener en cuenta, es imprescindible profundizar en los motivos de las dificultades en cada caso. Algunas señales de alarma que pueden aparecer en diferentes momentos son: dificultades iniciales para reconocer o recordar los sonidos de las letras, posterior lectura lenta y con errores de sustitución, adición u omisión de letras o sílabas, dificultades de comprensión, inversiones de letras, faltas de ortografía persistentes, dificultad para organizar las ideas por escrito, etc.

En todo caso, si se sospecha que pudiera existir alguna dificultad, será de vital importancia realizar una evaluación temprana multidisciplinar, individualizada y con las herramientas adecuadas, para así determinar qué aspectos hay que reforzar en cada niño, las recomendaciones y pasos a seguir, así como establecer las ayudas necesarias en el centro escolar lo más pronto posible.

Algunos niños pueden presentar un retraso leve en el aprendizaje de la lectoescritura, a veces por cuestiones madurativas o por falta de estimulación, y con las ayudas adecuadas llegan a alcanzar el nivel de sus compañeros en un periodo de tiempo relativamente corto.

En cambio, otros niños presentan dificultades significativas y persistentes, mostrando grandes diferencias con el nivel esperado para su edad sin un motivo aparente. En estos casos se debe considerar la posibilidad de que exista una dificultad específica para el aprendizaje de la lectura y/o escritura. Se estima que la dislexia, un trastorno de aprendizaje de origen neurobiológico se da aproximadamente en un 5-10% de la población, independientemente de la situación bilingüe, pero en su caso mostrando dificultades en ambos idiomas, siendo necesaria su detección y valoración temprana para evitar un posible fracaso escolar posterior.

Cuando se sospecha que las dificultades podrían deberse a la dislexia, la evaluación y el diagnóstico se realizan de forma multidisciplinar, a través de un trabajo conjunto de logopedia y psicología. Sin embargo, el profesional principal encargado de la detección, evaluación, diagnóstico, y la intervención específica, que en el caso de la dislexia será individualizada, explícita, sistemática y enfocada a medio/largo plazo, es el logopeda, a diferencia de en países anglosajones, donde los profesionales suelen ser profesores o tutores especializados. En España, el logopeda se especializa en las dificultades de lectoescritura, al considerarse igualmente lenguaje, aunque la vía de comunicación en vez de oral, sea de forma escrita. La intervención logopédica consistirá en un tratamiento específico para la rehabilitación de las rutas de lectura y cualquier otro aspecto detectado en la evaluación, junto con la recomendación de la puesta en marcha de una serie de adaptaciones escolares.

En otros casos se requerirá además la ayuda de un tutor académico, que hará un trabajo más general, enfocado al apoyo escolar y el entrenamiento en técnicas de estudio, sobre todo en casos leves o que ya hayan recibido terapia. Será de gran ayuda para mejorar la planificación del tiempo de estudio, la organización, la monitorización propia, etc.

También es necesario mencionar que las dificultades en el lenguaje oral pueden repercutir en la lectoescritura, ya sea por existir dificultades específicas, o por falta de desarrollo oral en la primera lengua o en la lengua de instrucción (vocabulario, sonidos, etc.)

En todos los casos será esencial la estimulación tanto del lenguaje oral como escrito en el ámbito familiar y en el aula, con el objetivo de fomentar la curiosidad y el gusto por la lectura de la forma lo más lúdica posible, estableciendo un hábito lector para toda la vida, más allá de su utilización para los estudios o el trabajo. Si los niños están motivados, la mejora será consistente y se podrá observar tanto a nivel académico como en el bienestar general del niño.

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