Vivir Juntos en Cuarentena. Consejos para Parejas
La vida en pareja es otro aspecto que se ha visto afectado por la crisis del coronavirus. Pasar las 24 horas del día con tu pareja en casa, sin otras distracciones como el trabajo, la rutina y las actividades de ocio fuera del hogar, puede generar un clima tedioso o incluso conflictivo que se preste para resaltar diferencias y crear tensiones en un ambiente y realidad distintos a los que estamos acostumbrados en nuestra relación.
Por ello, es importante comprender mejor esta situación y buscar crear un espacio armónico en el hogar, ayudándose en equipo para lidiar con la realidad del aislamiento social y sobrellevar esta crisis con un apoyo mutuo.
Durante nuestra larga trayectoria atendiendo parejas, hemos podido encontrar ciertos aspectos comunes que normalmente éstas encuentran difíciles de sobrellevar en su día a día. Por supuesto, es aún más difícil en una situación como la que estamos viviendo en estos momentos, con incertidumbre acerca del futuro, preocupación y pérdida temporal de nuestra libertad.
Hemos escuchado testimonios de diferentes parejas con respecto a la cuarentena. Por un lado, nos encontramos parejas que tenían conflictos “escondidos” y no sacaban a relucir. Al estar en casa juntos 24 horas al día, estos conflictos salen a la luz. Por otro lado, nos encontramos parejas que, al tener menor carga de trabajo y de estrés, se encuentran potenciando los aspectos positivos de la pareja, y tienen más tiempo para la misma, por lo que la pareja se está fortaleciendo. También nos encontramos parejas que se han dado cuenta de que el problema no era su pareja sino la carga emocional que llevaban a casa cuando trabajaban fuera.
Por ello os dejamos a continuación unos sencillos pasos a seguir para potenciar el enriquecimiento de la pareja:
1. Asertividad, Empatía y Comunicación
Cuando nos comunicamos en pareja, y más si estamos pasando por un periodo estresante, es importante que seamos asertivos. La asertividad se utiliza para comunicarse de manera segura y concisa y reducir así los conflictos, respetando nuestro punto de vista pero también el de la otra persona. Para ello, es importante utilizar mensajes “Yo” (por ejemplo: “yo me siento”, en lugar de “tú me haces sentir”), empatizar con la otra persona (siempre hay una razón por la que se ha comportado de esa manera, aunque nos cueste encontrarla), y describir la situación con hechos, no con interpretaciones (“has dejado los platos sin fregar” en lugar de “me has querido fastidiar”). Posteriormente pasaríamos a proponer sugerencias o formas de acción para la próxima vez que ocurra la misma situación.
Como hemos dicho anteriormente, siempre hay una razón por la que una persona actúa de un cierto modo. Comunicándonos y preguntando los motivos de esos comportamientos, reducimos el malestar y las posibles interpretaciones negativas de los mismos.
Tenemos derecho a estar un poco más nerviosos estos días, pero si no nos comunicamos, igual nuestra pareja puede interpretar negativamente nuestras conductas. Decir “Hoy me he levantado un poco triste, disculpa si estoy un poco raro” nunca está de más. Tenemos derecho a sentir emociones negativas, siempre y cuando no nos comportemos de manera que sea dañina para la otra persona.
2. Diario positivo en pareja y potenciar la intimidad
Tanto nosotros como nuestras parejas hacemos cosas por el otro, que no haríamos si no estuviéramos en pareja. Ve a tu pareja y comunica lo mucho que te ha gustado ese pequeño detalle que ha tenido hoy contigo. Lo mismo puede hacer tu pareja contigo. Cuando hay negatividad en una pareja, ésta solo se rompe si introducimos estímulos positivos. Fíjate en las cosas positivas que te han ocurrido hoy gracias a que tu pareja está contigo y comunícaselo.
Otra forma de introducir estímulos positivos puede ser potenciando la intimidad. Podemos darnos más abrazos, ponernos más cerca en el sofá, acariciarnos las manos mientras vemos una película…
3. Evita el perfeccionismo
No estamos en el momento ideal para exigir la perfección, ni a los demás ni a nosotros mismos. Cuando estamos sintiendo emociones desagradables o estamos siguiendo una rutina que no es la habitual, es normal comportarnos un poco diferente a como nos comportábamos antes. No somos perfectos, somos seres humanos que estamos bajo circunstancias difíciles y flexibilizar esas exigencias con los demás y con nosotros mismos puede ayudarnos a estar más tranquilos en este periodo.
Para ello, podemos utilizar autoinstrucciones. ¿Exigiríamos a alguien que acaba de perder su libertad que estuviera al 100%? Podemos decirnos: “Este es un momento difícil, está/estoy perdiendo muchas cosas, y yo estoy intentando ya hacerlo lo mejor posible dentro de mis capacidades y circunstancias actuales”. Normalmente los seres humanos intentamos mejorar y ser la mejor versión de nosotros mismos, si no lo hacemos mejor es porque hay algo que nos lo impide, no porque no queramos.
4. Tiempo para ti
A veces parece que la mejor relación de pareja se da cuando compartimos todo el tiempo con nuestra pareja. Es cierto que hay muchas actividades que podemos compartir juntos, pero hay otras actividades o hobbies que solo le gustan o puede hacer uno solo. No esperemos que nuestra pareja sea igual a nosotros en todo. Al fin y al cabo, somos seres humanos diferentes con inquietudes diferentes, y exigir que nuestra pareja cumpla todas nuestras expectativas es agotador además de provocar conflictos innecesarios.
Teniendo además tiempo para nosotros mismos, nos da espacio para la reflexión y el manejo emocional, además de tiempo para procesar todo lo que está ocurriendo y la capacidad de disfrutar de esas cosas que disfrutamos nosotros solos.
Por ejemplo, si tu pareja nunca iba contigo al gimnasio antes, no intentes que ahora se una a tu práctica de ejercicio en casa. Si tu pareja jugaba al ordenador y tú disfrutabas más de un buen libro, deja que tenga ese tiempo de disfrute. Lo cierto es que necesitamos esas actividades que nos hacen felices para poder estar equilibrados emocionalmente, y no es necesario que nuestra pareja lo comparta todo con nosotros. Busca aquellas actividades en solitario que también te hacen sentir bien, a parte de las que compartas con tu pareja. Al fin y al cabo, somos naranjas enteras que se complementan, no medias naranjas.
5. Escucha emocional
Puedes todos los días hacer un registro de qué emoción estás sintiendo, cómo es de intensa (de 0 a 10) y qué estrategias pueden ayudarte a aliviar esa emoción. Cuando una emoción se escucha y se le dan soluciones, se acaba pasando. También así será más fácil comunicar a nuestra pareja lo que nos ocurre y se evitan las posibles interpretaciones.
Por ejemplo, si estás ansioso, puedes mirar qué es lo que te preocupa y realizar una lista de alternativas o soluciones a esa preocupación. Si la preocupación continúa, intenta distraerte. Los profesionales de la psicología recomendamos preocuparse solamente un ratito al día.
Si por ejemplo estás triste, puedes recordar las actividades que suelen hacerte sentir bien. Por ejemplo, ver videos de naturaleza, hacer punto de cruz, hablar con un ser querido…
También es importante entender y validar la emoción de nuestra pareja. A veces no vamos a entender por qué nuestra pareja está triste o preocupada. Lo cierto es que somos seres humanos diferentes y por lo tanto con diferentes estrategias de afrontamiento. Quizá tu pareja ha aprendido habilidades diferentes de las tuyas, y puede estar viviendo la situación de forma completamente distinta.
Si has intentado todo lo anterior pero aún así sientes que te faltan herramientas para sobrellevar el día a día con tu pareja en la cuarentena, no dudes en ponerte en contacto. En Sinews proporcionamos terapia psicológica y psiquiátrica en diversos idiomas.
Marta Gray
Psicóloga General Sanitaria en Sinews MTI
Cuarentena en niños, ¿qué hacer para ayudar a los peques?
En estos momentos difíciles en los que la situación nos obliga a estar aislados y mantenernos en casa; los niños pueden sentirse como los más vulnerables de la familia, pues muchos no logran asimilar el proceso ya que todo su entorno, su rutina y sus hábitos se ven afectados. Ya no comparten con sus amigos, vecinos, ni compañeros de escuela, sus horarios de sueño y actividad, sus juegos y pasatiempos, todo cambió drásticamente.
Para los padres puede ser una situación difícil de sobrellevar y es muy importante contar con las herramientas y técnicas que ayuden a hacer frente a estas circunstancias, hay diversos métodos para lidiar de la mejor manera con estos desafíos familiares.
Según el modelo biopsicosocial se considera que el ser humano está integrado por una parte biológica (genética) una parte psicológica (pensamientos y emociones) y una parte social (contexto social). El óptimo desarrollo humano debe contemplar el potencial biológico, acompañado por el conjunto de aspectos psicológicos que lo definen, todo ello integrado en un contexto social donde explora su potencial hasta desarrollarlo por completo.
En este sentido el individuo no se puede contemplar sin su integración dentro de un contexto que se crea desde las primeras interacciones con los cuidadores principales, expandiéndose a medida que van creciendo ampliando su red social primero a la familia cercana hasta alcanzar su cúspide en la interacción con los iguales.
La escolarización permite que la interacción con los iguales se de en un contexto regular y rutinario, permitiéndoles explorar su mundo a partir de dicha interacción.
Dada la situación actual,
Pero, ¿Cómo podemos ayudar a los niños a fomentar su autonomía?
Debido a las atenuantes circunstancias que nos acompañan en estos momentos por la presencia del coronavirus (COVID-19) los individuos se han visto forzados a renunciar a la parte social de su ser, generándose un aislamiento social impuesto. No solo se han visto obligados a aislarse socialmente sino a mantenerse encerrados en casa sin poder salir mas que para ir a la compra o sacar a pasear al perro. Por un bien común las libertades se han visto coartadas a los metros de nuestras casas, que han pasado a ser oficinas, parques de juego, escuelas, gimnasios, spas, entre otras muchas cosas…
Por mas que continuemos con nuestro trabajo habitual desde casa, hay una pérdida inminente de la rutina habitual, del aire puro, y del movimiento cotidiano. No hay que realizar traslados para ir a llevar o buscar a los niños al cole, no hay que desplazarnos a nuestros trabajos. Podemos cumplir con un horario laboral y las actividades mencionadas, juntas en un mismo espacio físico, adaptándonos día a día a las nuevas circunstancias.
Otra consecuencia fundamental es el distanciamiento forzado de nuestros seres queridos, el contacto físico transmisor del cariño y fuente de afecto vital, crucial para ser humano.
¿Cómo pueden los padres apoyar a sus hijos en este momento vital? ¿Cómo podemos mitigar estos efectos?
Llevar esta situación de la mejor manera posible implica conocer el impacto psicológico que afecta al adulto para poder empatizar con las emociones y el impacto que tiene en los más pequeños de la casa.
Los adultos debemos ser ejemplo, adaptar la información que traslademos tanto a nivel evolutivo de los niños, como a los cambios que día a día se producen en la situación, dando la importancia que se merece a la prevención de la transmisión, así como a las medidas de higiene, reduciendo situaciones de alarma que afecten a menores.
El “agotamiento, desapego, ansiedad” son emociones naturales, acordes al contexto que nos ha tocado vivir en estos momentos. Esto puede traer como consecuencia sensación de irritabilidad, apatía, nerviosismo en los niños pequeños, que desencadenan conductas como insomnio, poca concentración, deterioro de desempeño académico, rechazo a actividades que requieran un esfuerzo cognitivo, entre otros comportamientos.
Como adultos, aceptar y dejar expresar estas emociones, pensamiento y sentimientos es la mejor técnica para ayudar a los pequeños a enfrentar esta situación. Es importante que nosotros reconozcamos esas emociones en los niños, las verbalicemos con ellos, y acallemos sus miedos o preocupaciones con la información más clara posible adaptada a su edad y nivel de desarrollo. Incluso, reconociendo nuestras propias emociones y compartiéndolas con ellos, para que se sientan comprendidos y acompañados.
Algunas buenas recomendaciones a seguir con los niños
- Aprovechar una de sus herramientas más potentes y en la destacan sobre nosotros, su capacidad de imaginación. Esto les permite crear, inventar juegos nuevos, tener iniciativas divertidas, con esa “solución mágica” que ayuda a ver lo positivo de las circunstancias, consiguiendo una perspectiva esperanzadora.
- Otro ingrediente potenciador es hacer uso del humor, la risa, los buenos momentos compartidos con ellos que activan sensaciones de bienestar y placer, tan necesarias en estos momentos.
- Introducirlos y hacerles partícipes de las tareas y el cuidado del hogar, en especial aquellas que impliquen movimiento, estimulando su “autoconcepto”, su capacidad de sentirse útiles con su esfuerzo, trabajo, así como parte integral y fundamental de la familia. El beneficio será mayor si lo hacemos en equipo.
- Fomentar la interacción en actividades creativas, ejercicio físico, tocar instrumentos, pintar; en general, acciones que mantengan un equilibrio entre la salud mental y física. Haciendo acopio de las bondades de las nuevas tecnologías, podemos compartir y seguir en contacto con compañeros de clase, con familiares, con todas aquellas personas que queremos, pero con las que no podemos mantener un contacto físico directo en este momento.
- Nuestra resiliencia nos ha hecho encontrar iniciativas para paliar, por un lado, el aislamiento social, por otro la falta de aire puro. Salir a los balcones, compartir a través de estos momento canciones, aplausos, dibujos, y en general, transmitir mensajes de esperanza para la pronta recuperación, y vuelta a la “normalidad”. Creamos retos que compartimos en las redes sociales para fomentar al máximo ese contacto vital y el vínculo con nuestros seres queridos y amigos.
En muchos sentidos esta particular circunstancia ha cambiado nuestra vida de múltiples formas, hemos aprendido a apreciar aspectos y detalles que dábamos por sentados, dando a relucir lo mejor de cada uno. Esto nos permitirá salir fortalecidos, no únicamente a nivel individual, sino como sociedad, sentando un precedente para las generaciones futuras.
Covid-19 and Anxiety
Question
Ines, initially I didn’t feel too anxious about the coronavirus and the quarantine, but I’m finding that as time goes on, and with no end in sight, my anxiety level are rising. Do you have any suggestions on how to deal with the fear surrounding the current situation?
Answer
Over the last few days, as a result of the current situation regarding Covid-19, we have all been exposed to alarming information from a variety of sources. Feeling a bit afraid is, therefore, to be expected. However, we should ask ourselves: When does fear become excessive and unhelpful?
Fear and worry are natural human reactions in situations of danger or risk. They are necessary in order to successfully manage the physical and mental challenges presented by a dangerous environment. Fear allows us to better handle obstacles and problems; it prepares our bodies to deal with possible threats, and our minds to consider different future scenarios and potential solutions and strategies. From an evolutionary standpoint the role of fear is to improve our odds of survival.
However, there are instances in which fear and worry do more harm than good. In some instances these feelings can spiral out of control, and we can find ourselves in a situation where our natural reactions, meant to keep us safe, do us more harm than good. We know fear becomes unhealthy when it is no longer productive and creates excessive suffering.
In the present situation with the coronavirus, once we have taken all the necessary precautions to prevent infection, living in a constant state of anxiety has little benefit. We are dealing with an unfamiliar, but temporary, situation and the concern provoked by this uncertainty is what needs to be managed.
A continued feeling of fear and worry can have a lasting negative emotional impact. Worrying can initially provide us with a sense of control and relief, but it can have a detrimental effect in the long term. Some of the potential negative effects are: inability to stay focused, problems falling or staying asleep, muscular tension, restlessness, anxiety, irritability or fatigue.
If we are still worrying constantly about the Covid-19 despite having already taken the necessary steps and measures to deal with the situation, we should turn our attention to reducing the negative emotions we are experiencing; they are no longer of use to us.
Some strategies for reducing excessive fear and worry:
1. Avoid constant information seeking
Information helps us prepare for and navigate crisis situations. However, an excess of information can be counterproductive, as we may become overwhelmed with information which only creates anxiety. For this reason, it is important to limit the occasions in we seek out information regarding the virus to one or two times per day, rather than letting it become a constant behaviour.
2. Practice relaxation
There are a wide number of relaxation, breathing, and meditation techniques that help reduce physical, mental and emotional tension. They reduce the fight-or-flight response, create a sense of wellbeing and deactivate our constant mental loop. It is highly recommended that we practice these techniques in moments in which our anxiety levels might be higher.
3. Focusing on the present
In times of uncertainty, it is natural to worry about the different possible outcomes. When this process does not result in preventing or solving a problem, it is best to avoid letting our mind wander and contemplate the “what-ifs”. In order to do that, we can focus on the here and now. We can try, for example, to focus completely on a task or activity.
4. Remember the positive
When we are going through a difficult time and we feel vulnerable, it is important to remind ourselves of the things that are going well and that make us feel safe. In the case of the coronavirus, we must remind ourselves that this is a temporary crisis, that we are not facing it alone, but in a united and coordinated manner, using the necessary tools and procedures to combat it successfully.
5. Practice pleasurable activities
During difficult times, it becomes even more important to treat ourselves with enjoyable experiences. Everyone has a go-to treat: a nice meal, a warm bath, an episode of our favourite TV series, a call to a loved one, a nice book etc. The list is long and diverse depending on the person!
6. Good sleeping, exercising and eating habits
Having a balanced diet and sleep routine allows our body to maintain a state of stability and to be well rested mentally and physically. In addition, physical exercise releases tension and helps us focus on the present moment and our bodily sensations rather than being constantly in our heads. During the following days, we may have to avoid the gym, but we can still do simple workouts at home.
7. Maintain your usual routine
Although we might have to remain at home as much as possible in the coming days, it is important that we engage in our regular activities. Our routine is something we can control and that will help lend a sense of normality to our days.
8. Doing things we did not have time to do before
We may find ourselves with more time on our hands than usual and we can put that time to good use by reducing that long list of things we haven’t had time to do up to now (ironing, organising the closet, finally finishing that book or Netflix show etc.)
In conclusion, there are countless strategies that we can use to take the reins of our emotional state, which will positively impact how we handle the situation in the days to come!
Proofreading and editing by Gráinne Keeshan
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Psicóloga
Adultos y adolescentes
Idiomas de trabajo: Español e inglés
Terapia online. ¿Por qué?
Vivimos en la Era de la Tecnología. Mandamos un mensaje de Whatsapp cuando queremos contar qué tal nos ha ido el día, nos tiramos en el sofá a jugar al Candy Crush con el iPad, hacemos videollamadas con nuestros amigos que viven lejos, apuntamos la lista de la compra en el móvil y buscamos en Google “cómo hacer croquetas”.
Sin embargo, cuando pensamos en la terapia online nos puede parecer algo extraño, o poco común. Como psicóloga sanitaria desde hace unos años, yo también tenía dudas: ¿La terapia online es útil? ¿Funciona? ¿Es tan efectiva como la terapia presencial? La ciencia dice lo siguiente:
Un estudio en 2018 publicó en Journal of Anxiety Disorders que la terapia cognitivo-conductual online (iCBT) es “efectiva, aceptable y práctica”.
El estudio encontró que la terapia cognitivo-conductual online es tan efectiva como la terapia presencial para trastornos depresivos y de ansiedad (trastorno de pánico, ansiedad social, ansiedad generalizada, etc.)
En 2014, otro estudio publicado en Behaviour Research and Therapy encontró que la terapia cognitivo-conductual online (iCBT) es efectiva y menos costosa para trastornos de ansiedad. Además, se seguían viendo mejorías al año de haber terminado las sesiones. Link
También en 2014, se publicó un estudio en Journal of Affective Disorders en el que compararon la efectividad de la terapia online con la terapia presencial y encontraron que la terapia online es igual de beneficiosa que la terapia presencial. Link
Con esta información me decidí y comencé a atender a personas en formato online. Desde entonces he tenido la ocasión de atender a decenas de personas que, debido a la situación que estaban viviendo, no podían o querían atender terapia presencial. Entre ellos había estudiantes, viajeros, expatriados, migrantes e hijos de migrantes, personas que no podían abandonar su domicilio por causas físicas o psicológicas, o incluso gente que, después de toda la jornada laboral quería dedicarse tiempo a uno mismo desde la comodidad de su hogar.
A través de la terapia online, ellos pudieron acceder a un cuidado o una terapia psicológica a la que no hubieran podido acceder de otra forma. Ellos me ayudaron a definir los beneficios de la terapia online:
- Desde donde sea: el formato online nos permite tener libertad de movimientos. A veces por trabajo, por ocio o por otros motivos puede ser difícil acudir a tu psicólogo en formato presencial.
- Sin desplazamientos: Elimino el tiempo invertido en el transporte hasta y desde el centro de mi terapeuta.
- Continuidad: Como podemos fijar una cita desde cualquier lugar, no tengo la obligación de parar mi cuidado psicológico cuando realizo un viaje o cambio de domicilio por motivos de trabajo.
- Flexibilidad: Nos permite acceder a un horario más amplio, así que es más fácil encontrar el momento ideal para ver a mi terapeuta.
- Comodidad: Puedo realizar terapia psicológica desde la comodidad de mi hogar, o del lugar en el que me sienta más seguro y tranquilo.
- Seguridad: Las terapias online se realizan a través de plataformas con unas fuertes medidas de seguridad, para garantizar que los datos que se comparten son confidenciales y privados.
- Inmediatez: Puedo acceder a la documentación que comparta conmigo mi terapeuta sin esperas, y mandarle yo también la documentación que vea necesaria.
La terapia online ha comenzado a ganar adeptos en los últimos años y no es de extrañar. Cada vez más, utilizamos los recursos que nos brinda la ciencia para ponerlos al servicio de lo más humano, que es la conexión entre nosotros.
Es posible que la terapia online sea una alternativa para recibir el adecuado cuidado psicológico, con la calidad y humanidad que nuestro terapeuta nos puede brindar, desde la comodidad de nuestro hogar.
Interview with a Specialist in Family Therapy
How long have you been seeing families at Sinews?
I have been seeing families in therapy at Sinews since I joined the team in 2017. This is an element of my practice that I really enjoy as, unlike working one-on-one, working with the whole family paints a fuller picture of the some of the problems or history that has been faced. It allows the psychologist to “zoom out”, see the wider picture and access an abundance of information which is harder to get at through individual therapy.
What sort of problems are addressed in family therapy?
Family therapy can help address any number of issues, but it’s main focus is on difficulties in the dynamics between the family members. Family therapy can be most helpful when poor or little communication between family members results in conflict within the family, something which can cause much distress. Family therapy can be a great tool in helping to manage situations involving mental health diagnoses, substance abuse or addictions, behavioural problems or academic difficulties in children, a death or illness in the family, caring for a family member with special needs or an impending divorce or separation, especially when there are children involved.
Who needs to attend a family therapy session?
This depends on what is to be worked on in that session. In some cases, the whole family is invited to attend, but in others it might be preferable to see a specific subsystem within the family, like the parents, or just the mother and daughter. Before attending your first family therapy session, it might be a good idea to give the therapist, or centre you’ll be attending, a general idea of what difficulties your family is facing, and they can help inform your decision. Once in treatment, your therapist may have sessions will all or some of the family members as needed.
What if a family member doesn’t want to attend?
While family therapy can certainly benefit any family that wants to improve their dynamics or get support while going through a difficult time, this is only true if all family members who attend are able and willing. If one of the family members doesn’t want to come, it’s best not to pressure them. The family members who do come can learn skills that will benefit them, which in turn could have a positive impact on the family member who is not attending.
What does family therapy look like? How does it work?
Family therapy is a space that encourages and promotes healthy communication, which aims to create empathy, trust, and ultimately, a stronger bond within the family. It is meant to be a safe space for conflict resolution, forgiveness and stress-reduction. Sometimes this might be through dialogue, through play, or by learning new skills and applying them, inside and outside of therapy. The idea is for every member of the family to be able to express themselves openly, all the while reconstructing their story as a family unit.
Is there anything families should know beforehand?
Family therapy, just like any other type of therapy, is a process that takes time. There is no magic solution, especially considering that a family is made up of so many fluid and relational interactions. Each member should take the time to think about how and what they are willing to change and to take responsibility for and commit to it.
If you think your family, or a family you know, could benefit from family therapy, feel free to get in touch with the Sinews team for a consultation.
¿Qué hace exactamente el School Counsellor? ¿Mi hijo puede recibir terapia en el colegio?
En el contexto escolar, puede haber una gran variedad de dificultades y desafíos. Las escuelas son, por naturaleza, un entorno muy dinámico y complejo. Muchos de los estudiantes que vienen a la escuela tienen necesidades muy diferentes, y es muy importante ayudarlos y brindarles el apoyo según su nivel de necesidad.
En la actualidad, hay muchos términos para definir el acto de ayudar a una persona a superar un desafío y maximizar su crecimiento, como la orientación (counselling), el coaching o la psicoterapia. Además, los nombres de los profesionales que brindan estos servicios, como orientador (counsellor), coach o psicoterapeuta, varían según los diferentes objetivos que desean lograr, el enfoque o los modelos que utilizan y el contexto en el que trabajan, entre otras variables.
Counsellor y psicólogo son términos que se usan con mucha frecuencia de manera general e intercambiable, y aunque ambos brindan apoyo y fomentan el desarrollo saludable y la salud mental, adoptan diferentes enfoques para lograr estos objetivos. Es importante hacer esta diferenciación para proporcionar claridad y reconocimiento de estas dos disciplinas.
El objetivo principal del school counsellor (orientador escolar) es identificar y abordar las necesidades sociales, emocionales y de comportamiento de la comunidad escolar (estudiantes, familias, profesorado…) desde el apoyo emocional con el fin de que todos ellos puedan tener una experiencia óptima en la escuela. El school counsellor trabaja con un enfoque de asesoramiento.
De lo contrario, los psicólogos escolares trabajan con un enfoque de intervención. Éstos se centran en comprender e intervenir en los síntomas emocionales y de comportamiento, así como los problemas académicos, y esto lo hacen de manera más exhaustiva y específica, analizando la problemática a través de tests y evaluaciones. Generalmente, los school counsellors trabajan a nivel de toda la comunidad escolar (estudiantes, familias, profesorado…), mientras que los psicólogos escolares se suelen enfocar en el trabajo con unos estudiantes concretos y con unos objetivos más específicos.
En otras palabras, los psicólogos escolares son los profesionales de la salud mental que están capacitados para evaluar y hacer un diagnóstico oficialmente, mientras que los school counsellors pueden sugerir que existe esa problemática y derivar a un psicólogo escolar para pruebas adicionales.
Estos dos profesionales escolares suelen brindar counselling en lugar de psicoterapia (Hess, Magnuson y Beeler, 2012). Existen similitudes entre el counselling y la psicoterapia, como el espacio confidencial en el que explorar las dificultades personales o que la práctica efectiva de la intervención dependa en gran medida de la calidad de la relación y vínculo, pero también existen diferencias importantes.
En general, podemos decir que el counselling es un servicio a corto plazo, destinado a individuos o grupos para incrementar su funcionamiento adaptativo. En el caso de la counselling escolar, el funcionamiento adaptativo es específicamente en el entorno escolar. Un ejemplo de una intervención de counselling es cuando un estudiante que tiene problemas en la relación con sus compañeros encuentra, con la ayuda del school counsellor, soluciones para reducir el conflicto.
Por el contrario, la psicoterapia tiende a ser un servicio más a largo plazo, que representa un nivel de trabajo más profundo, durante un período más largo de tiempo. Además, los problemas o inquietudes que presenta un individuo son más serios y pueden reflejar una patología (por ejemplo, depresión, ideación suicida, trastorno alimentario (Hughes y Theodore, 2009).
Sin embargo, esta distinción no significa que los school counsellors nunca trabajen con estudiantes que tiene un trastorno diagnosticado. Simplemente significa que su enfoque es el apoyo más que el tratamiento. Por ejemplo, un estudiante puede tener un trastorno grave (p. ej., trastorno de ansiedad generalizada), pero un school counsellor puede trabajar con él/ella en estrategias para controlar su ansiedad mientras está en la escuela y lograr así sus objetivos académicos. Idealmente, esta estudiante también está trabajando con un terapeuta externamente para resolver su trastorno de ansiedad.
Una vez más, los school counsellors pueden desempeñar un papel importante al proporcionar a la familia referencias para derivaciones a terapeutas locales, manteniéndose en contacto cercano y en coordinación con el terapeuta, reforzando así del estudiante esas estrategias de afrontamiento recién aprendidas, y consultando con los profesores del estudiante según corresponda.
Finalmente, para resumir, es importante recalcar una vez más la importancia de la complejidad de cada individuo, y como tal, es importante el trabajo específico con distintos profesionales y contexto según el objetivo que se marque. Cada caso requiere una complejidad y necesidad distinta, y aunque, como hemos visto, el colegio no es el contexto adecuado para realizar una terapia ni el school counsellor es el profesional que lleva a cabo dicho trabajo, sí que lleva a cabo intervenciones con mucha relevancia en toda la comunidad escolar, que puede complementar a una terapia, y que en muchas ocasiones esta práctica es de carácter preventivo, llegando a aumentar exponencialmente el bienestar y la salud de los más pequeños.
Bibliografía:
Feltham, C. (1995). What is counselling?: The Promise and Problem of the Talking Therapies. Sage Publications Ltd
Henry, A (2012). How Do I Select a Therapist or Counsellor? Recuperado de https://lifehacker.com/how-do-i-select-a-therapist-or-counselor-5874359
Hess, R.S., Magnuson, S. and Beeler, L. (2012). Counselling children and adolescents in the school. Thousand Oaks, CA: Sage.
Wake Forest University (s.f.). What’s the Difference: School Counselor vs. School Psychologist? Recuperado de https://counseling.online.wfu.edu/blog/whats-difference-school-counselor-vs-school-psychologist/
Depression After a Cardiac Event
Interviewer: How can we improve the quality of life in these patients?
The most important thing would be to treat depression, as it has been established that depression more accurately predicts quality of life than other factors, such as lifestyle or other comorbidities.
However, treatments that reduce depressive symptoms do not necessarily result in improved quality of life. Psychotherapy might be more effective as it directly targets general well-being.
A recent meta-analysis by Hofmann et al concluded that both psycho-pharmacological treatment and cognitive behavioural treatment improved quality of life in depressed patients. Specific interventions should include enhancing socialisation (as isolation is a risk factor), treatment adherence and self-care.
Interviewer: You mentioned before that there are specific measures to combat depression in patients who have suffered a cardiac event?
Fortunately, most hospitals now have cardiac rehabilitation programs, which are a crucial element in the recovery of these patients. They form an essential component of the comprehensive management of cardiac patients, largely to reduce the detrimental emotional, psycho-social, and physical consequences of cardiac events.
Interviewer: How should these patients be treated then?
These patients should be attended by a multidisciplinary team of coordinated professionals that include: a cardiologist, a rehabilitation specialist, nursing staff, a psychologist and a psychiatrist.
Interviewer: How is treatment organised?
Treatment can be divided into different areas, such as cardiac monitoring, physical exercise and mental-health treatment. Even though I will focus on the latter, let me just give some pointers about physical rehab. Exercise training is useful for these patients, not only because of the effects on the heart but also because it has an impact on mood.
It is known that supervised physical exercise reduces the rates of depression in patients recovering from a cardiac event and could even reduce the dose of antidepressant medication.
Psychological treatment is necessary for most of these patients for several reasons, the principal one being that it can be difficult to come to terms with a life-threatening experience and patients benefit from the guidance of a trained professional.
Interviewer: How are patients treated psychologically then?
Patients usually receive cognitive behaviour therapy (CBT) which, according to Beck and Dozois, aims to counteract psychological disorders or problems that arise from dysfunctional thoughts, feelings, and behaviours that develop early in life and can become activated in response to stress. Patients are trained to modify negative and distorted thoughts, change maladaptive behaviours, and develop new coping mechanisms and skills. CBT has been proven to be useful for depression after a cardiac event.
Interviewer: What about antidepressant medication? Is it safe?
Antidepressant medication is only used for those cases identified and diagnosed with major depressive disorder; they have proven to be an effective treatment for depression. When considering antidepressants, one has to bear in mind several aspects that include safety, tolerability and efficacy. There is evidence that while some medications have better efficacy, others have shown more tolerability.
Antidepressants are generally considered safe in cardiac populations, but different classes have been associated with different risks.
Almost all selective serotonin receptor reuptake inhibitors (SSRI) are safe as they have little effect on the electrical activity of the heart, except for escitalopram. In the benefit/risk assessment, it is clear that the benefits of treating depression with antidepressants in a patient recovering from a cardiac event is much higher than the risk of any side effects that could undermine their well-being. Overall, SSRIs have good efficacy in treating depression and, for reasons of safety, are the antidepressants of choice. All this said the importance of potential interactions between antidepressants and cardiovascular medications should be considered when treating depression in cardiac patients.
Interviewer: How would you sum up everything we have spoken about?
The key points would be:
• Depression frequently appears after a cardiac event and it has been linked with increased morbidity and mortality.
• Depression is an independent risk factor for cardiovascular-related death and all-cause mortality.
• Depression is often under-diagnosed and under-treated in patients with cardiovascular disease.
• To date, there is no specific test to assess depression in patients with cardiovascular disease.
• Compared with men, women have higher rates of depression and higher mortality rates after myocardial infarction.
• Antidepressants are generally safe, effective and well-tolerated.
Tiempo de Calidad con los Niños en Navidad
Con la llegada de las fiestas y el fin de año, la vida familiar cambia tanto de contenido como de ritmo. Nos tomamos un descanso de los horarios fijos, las sesiones interminables en el colegio, los deberes, las actividades extraescolares, y en definitiva todo lo que rodea su mundo educativo se desvanece, dando paso a un periodo de descanso (físico y mental), un periodo de relajación y disfrute. Nuestra labor como madres y padres, sin embargo, no se detiene durante las fiestas. Pero con la llegada de las fiestas y el cambio de ritmo y actividades, surgen nuevas oportunidades para educar a nuestros hijos e hijas. El breve descanso invernal, nos brinda la oportunidad de compartir con ellos actividades lúdicas que durante el resto del año normalmente no podemos disfrutar, por falta de tiempo.
Estos momentos son muy necesarios y más importantes de lo que a veces pensamos, ya que fortalecen el vínculo que tenemos con ellos y les ayuda en su desarrollo personal. En resumen, satisfacen algunas de las necesidades más básicas de las niñas y niños, como la de sentirse queridos, protegidos y valiosos. Estas actividades lúdicas, también son oportunidades para seguir formándoles en valores, creencias y normas de conducta que habrán de conocer y utilizar durante toda su vida.
Un ejemplo de este tipo de actividades que además de ser algo divertido, puede ser muy educativo, es ver una película con ellos. Existe una gran cantidad de opciones, y la elección dependerá del o de los mensajes que queramos transmitir. Como ejemplo, voy a hablar de la película Wonder, basada en el libro de R.J. Palacio, que narra la historia de August Pullman, un niño de 10 años que nació con malformaciones congénitas. Los 10 primeros años de su vida los ha pasado entre hospitales y encerrado en su casa. Las 27 operaciones a las que ha sido sometido le permiten ver, hablar y escuchar como los demás, pero su cara no tiene la apariencia de la de ningún otro niño. Nunca ha podido ir al colegio y ha sido su madre quien le ha educado siempre en casa.
Tiene unos padres y una hermana mayor que le quieren y protegen mucho, pero él es plenamente consciente de su apariencia y sufre al darse cuenta del rechazo que recibe de otras personas. Su madre cree que ha llegado el momento de que se enfrente al mundo y vaya al colegio por primera vez. Él está aterrado, pero al mismo tiempo tiene la esperanza de ser aceptado y poder vivir como un niño normal. La película se centra en el primer año de colegio de August, narrando sus experiencias, y las de aquellos que le rodean. El entorno y las situaciones que describe la película son reales y cotidianas, por lo que al espectador le resulta fácil meterse en la piel de los distintos personajes.
La película toca temas tan relevantes como el bullying, la amistad, la necesidad de sentirnos aceptados, la tolerancia, el respeto, la amabilidad, la empatía, el humor, la fortaleza frente a la adversidad, la necesidad de afrontar las dificultades para poder superarlas y muchas otras lecciones de vida. Además, la narrativa incluye las perspectivas de distintos personajes, lo que nos permite apreciar las diferentes interpretaciones de un mismo hecho y el impacto que produce en cada uno. De hecho, y aunque el foco central de la película es August, los personajes secundarios también experimentan dificultades, y aprenden a lo largo de la película lecciones importantísimas.
Wonder, es una película emocionante y conmovedora contada con mucha sensibilidad que gustará a niños y mayores. La historia es tan cotidiana que nos hace pensar acerca de nuestras propias vidas, nos ayuda a ser más conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, y creo que incluso nos ayuda a intentar ser mejores personas. En la película, se hace referencia a una frase de Wayne Dyer, un conocido psicólogo estadounidense, pronunciada por uno de los profesores de August que resume parte del mensaje de esta película:
“Cuando tengas la oportunidad de elegir entre tener la razón o ser amable, elige ser amable”.
Esta película puede servir para debatir y poner de relieve algunos mensajes muy importantes. Después de verla, podemos iniciar un pequeño debate y hacer preguntas que llamen a reflexionar sobre lo que ellos harían en alguna de las situaciones vistas en la película. Por ejemplo: ¿Qué haríais vosotros, si llegara alguien nuevo o diferente a clase? ¿Cómo reaccionaríais? ¿Os daríais cuenta de lo difícil que puede ser para otra persona pasar por algo así? ¿Intentaríais ayudarle? ¿De qué manera?
De hecho, la película puede ayudarnos a los padres también, a estar más atentos a las necesidades de nuestros hijos, no sólo de los que evidentemente más lo necesitan.
Aunque las celebraciones navideñas ofrezcan muchas oportunidades para divertirse o incluso ‘cuidarse’ un poco de más, también podemos preguntarnos de qué manera sacar partido a la oportunidad para conectar e incluso enseñar algo. Ver una película como Wonder junto a nuestros hijos e hijas, es una oportunidad magnífica para compartir un rato agradable con ellos y ellas, que además puede servir para transmitir valores fundamentales para la vida, que nos ayuden a ser mejores personas.
¡Felices Fiestas! ¿Sólo importan los regalos?
Vacaciones, nieve, árboles decorados, reuniones familiares … ¡y regalos, por supuesto! Es una de las épocas más bonitas del año, una imagen con la que muchos de nosotros estamos familiarizados.
Dedicamos semanas, pensando cuidadosamente en los regalos perfectos, apropiados para la edad, intelectualmente estimulantes, emocionantes y sorprendentes para nuestros hijos. Pero la novedad de muchos regalos rápidamente desaparece y pronto muchos se olvidan entre tantos otros con que jugar.
Entonces, ¿cuántos juguetes deberíamos estar realmente dando a nuestros hijos?
Los expertos dudan en poner un numero a la cantidad de juguetes que los niños deben tener, sin embargo, menos juguetes son mejores que demasiados.
A través del juego, los niños aprenden a interpretar el mundo que los rodea, enriqueciendo el desarrollo de sus habilidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas, y su consecuente bienestar. Un artículo publicado en 2017 en la revista Infant Behavior and Development afirma que “Cuando se les da solo cuatro juguetes para jugar, los niños juegan con cada uno el doble de tiempo, pensando en más usos para cada juguete y alargando y expandiendo sus juegos, permitiendo un mejor enfoque para explorar y jugar de manera más creativa, cualidades que benefician a los niños a largo plazo”.
Los niños que tienen menos juguetes para jugar necesitan usar más su imaginación, lo que les da la oportunidad de buscar y desarrollar nuevos talentos. Además, cuando los niños tienen demasiados juguetes, abandonan demasiado rápido un juguete que los desafía, reemplazándolo por otro más fácil. En el proceso, pierden la oportunidad de aprender paciencia y determinación. Los niños que tienen menos juguetes suelen cuidar más de sus pertenencias, también tienden a pasar más tiempo leyendo, escribiendo y creando.
Tener menos juguetes establece el tono para un estilo de vida más saludable, ya que los niños que obtienen todo lo que quieren valoran menos a sus cosas y tienden a compartir menos.
Las fiestas no son solo tiempo para regalos, sino también para pasar tiempo de calidad con nuestra familia.
Kathy Sylva, profesora de psicología educativa en la Universidad de Oxford, estudió a 3.000 niños de entre tres y cinco años y descubrió que «aquellos niños con menos juguetes, cuyos padres pasan más tiempo interactuando con ellos, superan a los niños con mayores medios para computadoras personales, videojuegos, etc., en varias áreas del desarrollo emocional y social.” La realidad es que los efectos positivos del attencion directo de un padre parece vencer a cualquier juguete o pantalla «.
La felicidad se deriva de las experiencias, no de las cosas. ¡Pasemos más tiempo jugando con nuestros hijos!
Investigadores de la Universidad de Cornell descubrieron que «las personas están más agradecidas e incluso más generosas cuando disfrutan de experiencias en lugar de regalos materiales».
Las experiencias pueden enriquecer la vida de los niños más que los juguetes. Entonces, porque no usa el dinero que hubiéramos gastado en juguetes adicionales para un viaje a un parque temático, a un mercado festivo, al cine para ver su película favorita, al zoológico, acuario o hacer un picnic al aire libre, etc.
Los recuerdos de la experiencia de los niños dura mucho más que la emoción de los juguetes que reciben durante las fiestas.
La felicidad se deriva de las experiencias, no de las cosas. ¡Pasemos más tiempo jugando con nuestros hijos!
Cómo fomentar la autonomía en mi hijo
Parte fundamental del crecimiento en los niños es fomentar la autonomía, esto refuerza su sentido de responsabilidad, su auto-confianza, su fuerza de voluntad y la auto-disciplina.
La autonomía es la capacidad de asumir las normas sin influencia externa. Cuando un niño decide que regla va a guiar su comportamiento y cual no, es capaz de hacer lo que cree que debe hacer. Los niños deben desarrollar su conciencia moral y razonamiento para fomentar no solo su autonomía sino su libertad, su fuerza de voluntad y su autoestima.
Pero, ¿Cómo podemos ayudar a los niños a fomentar su autonomía?
La responsabilidad es parte fundamental de la adquisición de la autonomía. Los niños necesitan saber cuál es la repercusión de sus acciones, asumiendo las consecuencias de las mismas. Esta responsabilidad se adquiere a partir de la experiencia, por lo que es importante que se les permita a los niños tomar decisiones, equivocarse y aprender de las situaciones a las que se enfrentan.
Los niños deben asumir que son los capitanes de su existencia, convirtiéndose en el motor motivacional de ellos mismos.
Los niños que desarrollan la competencia de ser responsables son capaces de valorar una determinada situación según su propia experiencia y lo que los padres esperan de él o ella, para así tomar una decisión adecuada.
Para que los niños puedan alcanzar la autonomía es importante tener en cuenta que:
- Los padres deben conocer las habilidades de sus hijos comprendiendo que son capaces de hacer de acuerdo con su etapa evolutiva.
- Los padres deben dar libertad a sus hijos, entendiendo que están en continuo proceso de aprendizaje.
- Para que un aprendizaje se vuelva automático requiere práctica y tiempo, por lo que es necesario darle tiempo suficiente para que aprenda.
- Al dar una instrucción ésta debe ser simple, clara, concisa y precisa, dejando poco espacio para los malos entendidos.
- Las consecuencias sobre la decisión que tome el niño deben establecerse al mismo tiempo que la instrucción.
- Los pequeños esfuerzos deben ser valorados, aunque no haya alcanzado el objetivo final. Es importante tener en cuenta el esfuerzo que han empleado los niños, la conducta se puede moldear hasta que consiga el objetivo planteado.
- Dar el ejemplo es la mejor manera de que los niños aprendan lo que se espera de ellos. En ocasiones no saben que es lo que tienen que hacer, pero si los padres dan el ejemplo para que los niños imiten la conducta que se espera de ellos, será mas fácil el aprendizaje.
Es importante que los niños desde muy pequeños sean responsables de las cosas que hacen. Por ejemplo, si tiran el agua o la leche sobre la mesa hay que darle un trapo para qué lo puedan limpiar, con un año lo harán con dificultad, pero con tres años seguro podrá hacerlo sin dejar una gota sobre la mesa, también tendrá más cuidado cuando beba del vaso.
Otro ejemplo es cuando se niegan a salir con el abrigo, generalmente los padres se enganchan en una disputa que termina con el niño llorando y los padres enfadados. Aunque sea difícil hay que dejarlo tomar su decisión y aprender de sus errores. Por eso, dejarlo salir sin abrigo una vez con la finalidad de que pase frío y comprenda la consecuencia de la decisión que tomó.
Esto será un aprendizaje definitivo que perdurará en el tiempo.
- Entre los tres y los seis años los niños pueden empezar a hacerse responsables de ciertas actividades como vestirse solos, recoger sus juguetes, ponerse los zapatos con velcro, cepillarse los dientes, ir solos al baño, ayudar a poner la mesa, ayudar a cocinar cosas sencillas, comer solos, entre otras cosas. Mientras la tarea se automatiza, seguramente le tomará mas tiempo en llevarla a cabo que a los padres, pero es importante que se le permita automatizar dicha tarea, esto sólo lo logrará a través de la práctica. El rol de los padres debería ser supervisar y moldear la ejecución de dichas tareas, realizando las correcciones necesarias. Igualmente, los padres pueden apoyar su autonomía dejando que el niño tome pequeñas decisiones, como elegir entre dos mudas de ropa para ir al parque, escoger la merienda de la tarde, o que actividad quiere hacer con papá o mamá el fin de semana. Estas pequeñas elecciones pueden convertirse en una manera de negociar con el niño para que lleve a cabo tareas que le resulten tediosas, como recoger los juguetes.
- Entre los seis y los nueve años los padres deben permitir que los niños se hagan responsables de tareas como preparar la mochila, bañarse solo, mantener su cuarto ordenado, ayudar a preparar la comida, doblar y colocar su ropa, llenar el lavavajillas, anotar los deberes, cuidar el material escolar, cuidar de su mascota, poner y quitar la mesa solo, hacer sus deberes, ayudar a sacar la basura, entre otras. Los padres deben mostrarse dispuestos a apoyar a sus hijos a crear adecuados hábitos. Durante estos años es de vital importancia tener en cuenta que los límites y las normas deben estar bien establecidos. Las rutinas que previamente se han venido estableciendo pueden estrecharse un poco más con la inclusión de los deberes académicos. Es aquí cuando los niños tienen que entender que hay normas negociables, pero hay otras que no se pueden discutir. Los padres deben mostrar firmeza en sus decisiones sin convertirse en autoritarios, explicando por qué debe cumplirse una norma o regla en particular, cual es el objetivo que persigue y los beneficios que puede obtener por el cumplimiento de dicha norma o regla. Probablemente es el momento en que más motivación necesite el niño para llevar a cabo ciertas tareas, por lo qué los padres tienen que tratar en la medida de lo posible que la realización de estas actividades sea atractiva para los niños. Establecer un horario o división de tareas para cada miembro de la familia contribuye a generar el sentido de responsabilidad facilitando la convivencia entre todos los miembros.
- Entre los nueve y los doce años una vez establecidos ciertos hábitos los padres deberían incrementar la responsabilidad de los niños. Actividades como limpiar su cuarto, hacer la cama, sacar la basura, anotar recados telefónicos, hacer pequeñas compras, organizar y planificar sus deberes, preparar platos sencillos, recoger el baño, ayudar a limpiar la casa y mantener el orden, pasear a la mascota, tener un juego de llaves de casa, salir solo, quedarse a dormir en casa de un amigo, entre otras cosas. Durante esta etapa el niño comienza a demandar cada vez más independencia, el rol de los padres pasa de ser supervisor a ser observador. Esto no quiere decir que las normas deban cambiar, estas deben mantenerse siempre firmes sin caer en el autoritarismo. Una actividad que puede contribuir a la autonomía del niño es asignar una cantidad semanal de dinero para que el niño pueda ahorrar o comprarse lo que desee. Esta asignación no debe ser muy elevada, lo suficiente para poderse comprar un par de paquetes de cromos, una chuche o ahorrarlo para comprarse alguna cosa mas significativa. Es enseñarles a los niños el manejo del dinero, las consecuencias de gastárselo todo en un capricho y la importancia del ahorro.
- Entre los doce y los dieciséis años el rol observador de los padres puede ser en ocasiones difícil de mantener, sobretodo durante esta época donde los niños pasan a ser adolescentes. El desafío de las normas durante esta etapa es parte fundamental de ese proceso de autonomía, los adolescentes necesitan diferenciarse de los demás y de su familia, al mismo tiempo que deben reconocerse en su propia historia sin que su personalidad se disuelva. los padres han de propiciar y limitar los pasos de la independencia de los adolescentes, adecuándolos a su edad y a su carácter. Hay que escuchar a los adolescentes, tomar en cuenta sus opiniones, explicar por qué la norma debe mantenerse y darles un voto de confianza. Durante esta etapa hay que educarlos para la libertad como parte fundamental para formar su dignidad, que es la capacidad que tienen los adolescentes de escoger la mejor manera de vivir. Es necesario que se inculquen criterios para saber escoger y decidir, es fomentar la capacidad de reflexionar antes de tomar una decisión teniendo en cuenta las consecuencias positivas y negativas.
Dependiendo de la etapa evolutiva de los niños la autonomía es parte fundamental del desarrollo del niño. Es de vital importancia que al fomentar la independencia de los pequeños se establezcan hábitos relacionados con los estudios, la higiene, el sueño y la alimentación, así como su capacidad de compromiso y generosidad. Los padres deben transmitirles confianza y seguridad a sus hijos, permitiéndoles explorar el mundo aprendiendo el sentido del deber y la responsabilidad.